dimarts, 27 de setembre de 2016

El referéndum separa a PDC y CUP y tensa el soberanismo

A las puertas del inicio, con el debate de la cuestión de confianza de Carles Puigdemont, de la que para muchos ha de ser la fase decisiva del proyecto soberanista, las posiciones de las formaciones independentistas sobre la culminación del proceso continúan distantes. En esta ocasión a cuenta de los tiempos con que debería administrarse la celebración de un eventual referéndum, en relación a los que sobre todo la antigua CDC –el Partit Demòcrata Català (PDC) en espera de la resolución del contencioso sobre el nombre– y la CUP mantienen posturas alejadas. El PDC considera que la posible inclusión del referéndum en la hoja de ruta surgida del 27-S no tiene que decidirse hasta después de que se haya superado, primero, la cuestión de confianza y se hayan aprobado, después, los presupuestos de la Generalitat del 2017. De hecho, el partido no tiene prisa por pronunciarse sobre una cuestión en la que internamente no tiene fijada una posición unánime y el Govern del que forma parte, junto a ERC, se ha dado de plazo hasta el próximo verano, al límite de los dieciocho meses, para acordar si culmina el proceso con un referéndum o con las elecciones constituyentes que hoy por hoy prevé la hoja de ruta.

Es decir, el PDC prioriza claramente los presupuestos al referéndum, y por esta razón su coordinadora general, Marta Pascal (foto), insistió ayer en reclamar “unidad, responsabilidad y lealtad” a la CUP para que respalde no sólo la cuestión de confianza, sino también las cuentas del 2017, y no las supedite a la aceptación del referéndum. “Pedimos sentido de país y altura de miras tanto para no modificar el mandato del 27-S como para entender que los presupuestos son fundamentales para ejecutar la hoja de ruta”, remarcó la número tres del PDC después de que la dirección ejecutiva del partido se reuniera con el presidente de la Generalitat para conocer de primera mano su planteamiento para el debate de la cuestión de confianza que se desarrolla mañana y el jueves en el Parlament. Un planteamiento que, antes de que empiece, expondrá igualmente al conjunto de los diputados de Junts pel Sí.

Para la CUP, en cambio, lo primero no son los presupuestos, sino el referéndum. Y Mireia Boya lo dejó claro en un tuit de respuesta a Marta Pascal, en el que estableció de forma diáfana que el orden de sus prioridades es primero apoyar la cuestión de confianza –“por avanzado y todo”–, segundo concretar el referéndum en el debate de política general que se celebra el 5 y 6 de octubre también en el Parlament –“lo quiere mucha gente”– y tercero los presupuestos. Éste es, según la diputada de la CUP, el “orden lógico”, por lo que pide al PDC que “no hagáis trampa”. En realidad, los cuperos ya han asegurado en diferentes ocasiones que precisamente un compromiso público por parte de Carles Puigdemont con el referéndum facilitaría “enormemente” la tramitación de los presupuestos. “El orden de los factores sí altera el producto. Primero, la consulta y luego las cuentas”, insisten desde las filas anticapitalistas.

Quien también ve con buenos ojos el referéndum es ERC. El socio de gobierno del PDC se mostró esperanzado en que, tras el discurso del presidente de la Generalitat en la cuestión de confianza, el independentismo salga con una hoja de ruta “mejorada” y con más “certezas”, en palabras del portavoz del partido, Sergi Sabrià. E incluso los republicanos ya prefieren evitar el término “unilateral”, como también hace la antigua CDC, para evitar tensiones. Hace semanas que el departamento de Economia que lidera Oriol Junqueras negocia las cuentas con la CUP y tiene asumido que si en el debate de política general el referéndum está definido, será relativamente fácil acordar los presupuestos.

En este contexto, el portavoz de ERC se mostró confiado en que el acuerdo que permitirá superar la cuestión de confianza se traslade a los presupuestos, advirtiendo, no obstante, que “entremedio tenemos un debate de política general del cual deben salir propuestas claras sobre la hoja de ruta”, informa La Vanguardia.

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