dijous, 29 de setembre de 2016

Los dos bandos del PSOE sostienen que tienen el poder del partido

Los dos bandos de la guerra abierta en la dirección del PSOE se instalaron este jueves en la sede socialista de la madrileña calle de Ferraz. Por un lado, Pedro Sánchez reunió a lo que queda de Ejecutiva, entendiendo que sigue teniendo la legitimidad para dirigir el partido. Por otro, se personó en torno a las diez de la mañana la presidenta del Comité Federal del PSOE, Veronica Pérez, autoproclamándose como “la única autoridad que existe en el PSOE”. Pérez se reunió con el gerente de Ferraz a quien solicitó la convocatoria de la Comisión de Garantías. Sin embargo, inmediatamente después, desde la sede socialista se emitió una nota descartando que dicho órgano vaya a reunirse, al considerar que ni se debe convocar, ni su presidenta, que es la que tiene la facultad, lo ha hecho.

Además, Verónica Pérez, muy cercana a la presidenta andaluza Susana Díaz, reclamó documentación a la Secretaría de Organización para la convocatoria del Comité Federal. Dos horas estuvo esperando en la planta baja y ni fue recibida ni nadie le entregó nada. La presidenta del Comité Federal abandonó Ferraz volviendo a recordar que ella es la única autoridad ahora en el PSOE y asegurando que este mismo jueves se convocará la Comisión de Garantías para hacer un informe sobre la legitimidad que tiene la actual Ejecutiva.

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Mientras tanto, en la reunión de la Ejecutiva, a la que faltaron además dos miembros que no habían dimitido, se intentaba buscar una salida pactada que pudiera normalizara la situación. En Ferraz más expectación que nunca, de medios y de ciudadanos que se acercaban por curiosidad. Hasta tuvo que venir la Policía Municipal para evitar que se cortara la calle, informa Público.

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El fraude democrático que está teniendo lugar en este momento en el Partido Socialista es sin duda expresión de la crisis de régimen que vivimos. El nuevo panorama político que se ha plasmado en el parlamento tras las elecciones del 20 de diciembre y del 26 de junio refleja un país plural y muy heterogéneo. En esas circunstancias, es evidente que el PSOE tenía que decidirse por una política de alianzas muy distinta a la que había estado ejerciendo en las últimas décadas, en el reducido marco del bipartidismo. A saber, el PSOE tenía que optar entre llegar a acuerdos parlamentarios por la derecha, con PP y Ciudadanos, o hacerlo por la izquierda, con Izquierda Unida, Podemos, las confluencias y otros partidos. Desde hace meses el PSOE es incapaz de resolver esa contradicción, y hasta el momento lo único que ha hecho ha sido huir hacia delante sin proponer ninguna propuesta creíble.

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