dimecres, 21 de setembre de 2016

Vall Companys abusa de los trabajadores de las falsas cooperativas

Los sindicatos quieren tumbar por la vía negociadora, y con incursiones judiciales, un modelo de cooperativa pervertido que extiende la precariedad al sector. De uno de los varios centros de trabajo que el gigante agroalimentario Vall Companys tiene por todo Cataluña ha surgido una denuncia de lo más parecido a la que centra el conflicto laboral del matadero vigitano Esfosa. En Milsa, ubicado en Lleida, donde se matan aves y no cerdos, CCOO y UGT aseguran que sólo 57 de los 400 trabajadores forman parte de la plantilla de la empresa, una proliferación de la precariedad que han decidido poner en conocimiento de la Inspección de Trabajo.

Las falsas cooperativas que han disparado el empobrecimiento de las condiciones laborales de los trabajadores del sector cárnico de Osona denunciado por Càrnies en Lluita, la plataforma que vertebra el efecto Esfosa, también han arraigado en las tierras de Lleida. Según los sindicatos, muchos empresarios han aprovechado la normativa que las amparó para ahorrarse costes, saltarse convenios y privar sus empleados de derechos laborales. Es el caso de las prestaciones de paro que corresponderían a los despedidos que se habían incorporado trabajando como lo haría un indefinido pero que, formalmente, eran autónomos.

Antonio Rodríguez, secretario general de FITAG-UGT en Lleida y antiguo trabajador de Milsa, es un testigo de primera mano de la proliferación de los falsos autónomos en el sector avícola a raíz de la implantación de las falsas cooperativas. El antecedente de este auge es un modelo de cooperativa que "fue degenerando", explica, pero que inicialmente se aplicaba en las comarcas de Girona sólo para tareas muy específicas, como es el caso de la limpieza de cabezas de cerdo.

A pesar del esfuerzo sindical para contener la proliferación, estableciendo en el convenio que se aplica a los mataderos de aves limitaciones en la incorporación de falsos autónomos -"de hasta el 15%" en relación al total-, denuncia que los empresarios utilizan esta modalidad "para sacar personal fijo". Según este veterano del sector, "se inventan cualquier pretexto para eliminar gente y no suplirla" y han echado "tantos cómo han podido". "Acaban de despedir un miembro del comité de empresa", avanzaba EL TRINGLE el pasado miércoles. "No es un problema de dinero", explicaba sobre Vall Companys, el productor porcino líder en España.

Este grupo, dedicado inicialmente a la actividad panificadora y a los piensos desde los años 50, diversificó su actividad entrante en los sectores porcino y avícola adquiriendo, por ejemplo, los activos españoles de la francesa Doux (2008), entre ellos, Matadero Industrial de Lérida SA, Milsa. Desde la muerte de Josep Vall Palou en octubre del 2015 el grupo se encuentra en manos de sus hijos, los hermanos Vall Esquerda, informa El Triangle.

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