diumenge, 2 d’octubre de 2016

Díaz maneja las riendas del PSOE

Como si fuera una asamblea universitaria en la que se decide primero qué se vota, luego que si lo que se vota es vinculante o no, y más adelante se enzarza la discusión en quiénes votan y quienes no, transcurrieron las primeras siete horas del Comité Federal del PSOE. De receso en receso, en un disparate total. La “autoridad” Victoria Pérez y el vicepresidente del Comité Federal del PSOE, Rodolfo Ares, negociaban todo. Hasta la saciedad. En unos momentos era si votar el dictamen ilegal de los tres miembros de la Comisión de Garantías, en otros si era voto secreto o a manos alzada, y más adelante la creación ya de la gestora o no.

Tal fue la tensión entre ambos, que Ares le llegó a quitar el micrófono a Pérez para dirigir el debate del Comité Federal, cuando vio que Pérez quería ir por otros derroteros. Tras mil tensiones, reuniones e intentos de pactos que nunca llegaron, al final se aceptó por ambas partes abrir la votación para convocar un Congreso Extraordinario y a mano alzada.

Previamente, se rechazó la petición de una moción de censura contra Pedro Sánchez que tenía las firmas necesarias para hacerla, pero que no se admitió por no estar en el orden del día. Así que llegó la votación y los votos estaban muy contados. Por 25 votos de más de 200 miembros del Comité Federal ganaron los llamados “críticos” o “susanistas”, y Pedro Sánchez tomó la palabra a continuación para presentar su dimisión.

El líder del PSOE siguió insistiendo en el mensaje de que su posición es un “no” a Mariano Rajoy y que no va a liderar algo en lo que no cree, aunque en ese momento ya no estaba en condiciones de liderar nada. Luego hizo otra comparecencia ante los medios de comunicación en parecidos términos, admitiendo la derrota y su marcha al frente del PSOE… de momento.

Fuentes cercanas a Sánchez aseguran que lejos de rendirse puede estar pensando presentarse a primarias cuando se convoquen porque, en principio, sigue manteniéndose la resolución del Comité Federal de que será cuando haya Gobierno. Todo lo ocurrido coloca al PSOE en una situación diabólica. Nadie sabe qué pasará en el Grupo Parlamentario, quién lo dirigirá y que decisión tomará la gestora en torno a un posible segundo intento de investidura de Mariano Rajoy.

Ferraz ya lo conduce Susana Díaz, aunque quiera poner al presidente asturiano Javier Fernández en la gestora para reservarse para el duelo final, que lo habrá, y no quemarse en la decisión más polémica que tiene que tomar el partido de aquí al 27 de octubre. ¿Le da el PSOE el Gobierno de Rajoy?, informa Público

Susana Díaz, mano de hierro en Andalucía y ahora en Ferraz

El PSOE andaluz es el más potente de España. Tiene más de 45.000 de los 180.000 militantes socialistas. Funciona como una maquinaria bien engrasada favorecida por el hecho de que lleva más de tres décadas en el poder. Al PSOE-A le gusta hacer demostraciones de fuerza, como la que escenificó en su Comité Director este jueves, con sus miembros aplaudiendo en pie a Susana Díaz tras el golpe atestado contra Pedro Sánchez. El Comité Federal del sábado fue otro de esos momentos. Fue Díaz quien catapultó a Sánchez a la secretaría general hace poco más de dos años. Lo hizo tras decidir que no daba un paso al frente para hacerlo ella. Todos los barones regionales –incluido el riojano César Luena, que se convirtió para la federación andaluza en el enemigo número uno antes incluso que Sánchez– defendieron que era la sucesora natural de Alfredo Pérez Rubalcaba.

Fue ella quien forzó su salida tras las europeas de 2014. Entonces el PSOE sólo ganó en esas elecciones en Andalucía, mientras Rubalcaba sumaba su segunda derrota con un partido ya en crisis. Los socialistas habían renovado el liderazgo dos años antes y preveían unas primarias para elegir el candidato a la presidencia del Gobierno llegado el momento. Pero el PSOE-A se opuso. Díaz quería un congreso con delegados en el que se hiciera con los mandos del PSOE con el apoyo de los dirigentes territoriales. Pero Eduardo Madina se cruzó en su camino. Reclamó un militante, un voto, y el PSOE lo aceptó. A la presidenta andaluza ya no le bastaba la aclamación de los barones. Decidirían 180.000 militantes. Se quedó en Sevilla pero volcó toda la maquinaria del PSOE andaluz con Pedro Sánchez y le facilitó una victoria holgada.
Un control estricto del PSOE andaluz

No era la primera vez que Díaz veía con recelos las primarias. En 2010, los socialistas andaluces se negaron a celebrar primarias para designar a los candidatos a la municipales de 2011, tal y como planteó para todo el PSOE la dirección federal. "Es una fórmula interesante, pero sería más interesante en otros momentos", argumentó entonces el vicesecretario general andaluz, Rafael Velasco. Díaz era en aquel momento la secretaria de Organización de la federación, donde ya controlaba todos los resortes del poder. "Tenían el riesgo de que se impusieran candidatos que no eran los apoyados por el aparato", reconoce un dirigente crítico.

Aun así Díaz se sometió a unas primarias para sustituir a José Antonio Griñán como líder del PSOE andaluz. Pero a su estilo, es decir, sin rival, demostrando "poderío", como ya dijo Rubalcaba en otra ocasión. Recabó 22.000 avales, el 50% de la militancia frente a dos candidatos que no sumaron los suficientes. La ahora presidenta andaluza era secretaria general del PSOE provincial de Sevilla y consejera de Presidencia en el Gobierno de Griñán. Los otros candidatos –el consejero de Agricultura, Luis Planas, y el alcalde de Jun (Granada), José Antonio Rodríguez– denunciaron entonces obstáculos internos impuestos por el aparato regional, como las trabas para acceder al censo.

Sus adversarios políticos acusan a Díaz de haber ascendido en el escalafón a base de "apuñalar" a quien se cruzaba en su camino. Su carrera comenzó en Juventudes Socialistas de Andalucía, donde ocupó la Secretaría de Organización. En las filas socialistas admiten que para ostentar cargos organizativos hay que tener un determinado perfil, "sangre fría". En esa etapa conoció a Verónica Pérez, líder ahora del PSOE sevillano designada por Díaz, que se definió esta semana como "la única autoridad del PSOE" por presidir la Mesa del Comité Federal.

Con 25 años fue en las listas para el Ayuntamiento de Sevilla y ocupó la concejalía de Juventud y Empleo y después de Recursos Humanos con el alcalde Alfredo Sánchez Monteseirín, con quien acabó enfrentada. De esa disputa queda el enconamiento con una de las caras más visibles de su oposición interna: Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, que era concejal de Hacienda. Él era uno de los principales y escasos apoyos de Sánchez en el sur.

Tras su paso por el Ayuntamiento de Sevilla, Díaz dio el salto al Congreso (2004-2008) y de ahí al Parlamento andaluz, que la designó también senadora. En 2012, Griñán la incluyó en su Gobierno y la apadrinó como sucesora en 2013, cuando también se hizo con las riendas de la federación, de la que hasta entonces era secretaria de Organización. En el camino, Díaz tuvo roces con destacados dirigentes andaluces, como el líder socialista de Jaén, Paco Reyes, que encabezaba el grupo opositor, o Antonio Gutiérrez Limones, que en 2012 trató de disputarle el liderazgo del PSOE sevillano. Cuando el enfrentamiento con Sánchez estaba más que aireado, Díaz reivindicó en una reunión del Comité Federal su capacidad para recomponer las relaciones con ellos. También resolvió sus diferencias con Eduardo Madina. Conversaron, el vasco incluso viajó a Sevilla y ahora están en el mismo barco.

Díaz reivindicó el jueves en su comité director su capacidad de "coser" el PSOE, a pesar de que en el partido muchos la señalan junto a Sánchez como culpable del enconamiento inédito que atraviesa el PSOE: "Quien parte el partido en dos no lo puede reconstruir", reconoce un diputado, informa eldiario.es.

El enfrentamiento entre críticos y Ejecutiva impide el inicio del Comité Federal

Tensión en la calle, tensión en los despachos. El PSOE es una caldera en ebullición que no es capaz de acordar ni cómo votar en el Comité Federal ni su orden del día. El choque de legitimidades es tal que los críticos no reconocen a la actual Ejecutiva Federal en funciones, pero la todavía dirección de Ferraz cree que los Estatutos le dan la razón y han acudido en calidad de máximos dirigentes del partido.

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