diumenge, 2 d’octubre de 2016

Plan ‘secreto’ de Napoleón para invadir Inglaterra descubierto en Mataró

¿Cómo el plano de un ingenio de Napoleón Bonaparte para invadir Inglaterra acaba en Mataró?. Es la pregunta que se hizo Alexis Serrano, director del Arxiu Comarcal del Maresme, cuando halló entre la documentación del siglo XVIII del capitán mercante, Josep Fornells, el dibujo detallado de una nave militar datado en 1798 (foto), el año de la Revolución Francesa contra la monarquía absolutista de los Borbón. Una gran balsa con la que cruzar el canal de la Mancha con 10.000 soldados a bordo para invadir Inglaterra, un documento fechado siete años antes que el almirante Lord Nelson derrotase a la armada de Francia y España en la batalla de Trafalgar.

Josep Fornells fue un capitán de Mataró nacido a finales del siglo XVIII que se dedicaba al comercio civil. Pertenecía al corregimiento de Mataró, uno de los más amplios del territorio catalán, inscrito por orden real de Felipe V en la Matrícula del Mar para crear una flota naval militar en caso de guerra. “El documento es una rareza” opina Alexis Serrano. Fornells realizaba la ruta preponderante desde el bajo Maresme conocida como la ‘ruta del tasajo’ nombre que recibe la carne seca con la que se alimentaban los esclavos de las Antillas. Navegaba hasta Uruguay con cargas de bordados, vino y aguardiente del Maresme. Pasaba por Argentina para canjear el tasajo por caña de azucar y ron, que en Nueva Orleans volvía a trocar por algodón y carbón, las materias primas básicas para la incipiente industria textil de Catalunya.

Del impreso redactado en castellano no se conoce otro en los archivos de Francia, Alemania o Suiza, donde el director del archivo del Maresme ha consultado. “Como este no se han hallado más” asegura. Está datado en 1798 cuando Napoleón está haciendo campaña en Egipto y aún no había gestado el golpe de estado con el que establecería el directorio para su posterior coronación como emperador. Las ideas megalómanas del militar francés se dieron a conocer en Inglaterra, donde se guardan varios grabados mofándose de su ansia expansiva, caricaturizado a lomos de un asno de pie sobre una barquichuela para cruzar los 33 kilómetros del tramo de océano Atlántico.

El ‘Plan de Balsas’, el documento hallado en Mataró, describe el artefacto como una balsa de 700 varas de largo (casi 600 metros) por 300 varas de ancho, guarnecida con 10.000 soldados y “78 cañones de a doce”. Contaba con un castillo almenado en su interior con almacenes de pólvora y municiones y un baluarte en forma de arista. “El llano” (equivalente al patio de armas de un castillo terrestre) con “muralla interior para retirarse las tropas” en caso de invasión. Como mecanismo de tracción, dos máquinas que consisten en molinos de viento y caballos, que moverían un eje “o gran palo” por el que se comunicaba el movimiento –similar a las máquinas de vapor que surgieron un siglo después- a un cigüeñal que hacía mover los remos controlados por cuatro timones. El “cuerpo de la balsa” estaba compuesto de siete capas de vigas puestas una sobre las otras aseguradas con “cabezas con abrazaderas de hierro”.

“Tampoco se puede descartar un caso de espionaje” analiza Serrano, ya que era una práctica habitual en la Guerra de la Sucesión (1701-1713) muy utilizada en las guerras napoleónicas. “Igualmente podría tratarse de un documento difundido por los ingleses” para desbaratar los planes invasores de Napoleón, cuya capacidad de conquista tomaban muy en serio. La hipótesis abona que alguien próximo al estado mayor español conviniera en divulgar los planes de invasión del general francés, entre los que ya contaba la intención de excavar un túnel por debajo del canal de la Mancha, entre Calais y Dover.

Incluso entraría en el ámbito de la conjetura una posible relación de Josep Fornells con su vecino Rafael de Llanza de Valls Perpintiey y Hurtado de Mendoza , nacido en Can Mayans de Sant Genís de Vilassar en 1772, oficial del antiguo regimiento de infantería de línea de Guadalajara y comandante del primer batallón del regimiento Joseph Napoleón entre 1809 y 1813, cuyo diario comenta Ignacio Fernández de Bobadilla en el libro “Un español en el ejército de Napoleón”, informa La Vanguardia.

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