divendres, 25 de novembre de 2016

Gramenet tiene aguas termales en el subsuelo

Santa Coloma de Gramenet se asienta sobre una enorme masa de agua caliente que el ayuntamiento de la ciudad quiere explotar económicamente. En la más modesta de las opciones, según ha explicado la alcaldesa, Núria Parlon, en una expedición de madrugada al subsuelo del barrio de Fondo, la temperatura a la que está el agua -60º a 120 metros y 90º a 130- podría permitir crear una red de calefacción y refrigeración de los edificios municipales, más o menos como ya funciona en Barcelona en la zona del 22@ gracias al calor que produce la planta de tratamiento de residuos de la zona del Fòrum, pero con la ventaja económica de que la fuente de energía sería gratis. La otra alternativa, no excluyente de la primera, sería su uso como manantial de un balneario termal en la ciudad.

La existencia de un insospechado yacimiento de agua caliente en el subsuelo de Santa Coloma no es una noticia de última hora. Se descubrió su existencia en el año 2004, durante las obras de construcción de la línea L-9 del metro. Se trata de una gran bolsa de mil años de antigüedad situada en el subsuelo del barrio Llatí y parte del Fondo, que se sitúa entre las estaciones de metro de Santa Rosa y Esglèsia Major. Precisamente una filtración en el túnel de la Línea 9, recién construido, puso sobre la pista al área de Urbanismo del Ayuntamiento.

Sellaron la fuga y la tuneladora prosiguió su camino. El metro entró en servicio el 14 de diciembre del 2009, pero el agua caliente volvió a abrirse paso por la rendija al cabo de unos meses. Salía a 45 grados después de atravesar el grueso muro de hormigón. Pero en un primer momento se consideró, equivocadamente, que era una anomalía geológica anecdótica, sin más recorrido que las molestias que ocasionó durante la perforación el túnel entre las estaciones de Fondo, Santa Rosa y Llatí. En el año 2012, sin embargo, el gobierno municipal decidió explorar más a fondo el caso y, a través del Consorci del Besòs, encargó al geólogo Enric Vázquez, un análisis más detallado.

La novedad o sorpresa se ha obtenido esos últimos días, cuando se ha descubierto la dimensión del hallazgo y su potencial. En una cata realizada en la calle de Verdi brotaron unos 30.000 litros por hora hasta que se decidió, no sin más dificultades de las previstas, taponar la perforación. A 120 metros de profundidad, la temperatura del agua es de unos 60 grados, unos parámetros que equiparan la bolsa de agua a la que pueda haber en los balnearios termales más conocidos de Catalunya. La singularidad, aquí, es que se trata de un entorno metropolitano, densamente poblado.

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