dimecres, 30 de novembre de 2016

JxSí de la Seu obliga a hacer de 'voluntarios' por las ayudas sociales

El revuelo originado a raíz del escándalo por la mala gestión de la concejala, Anna Vives, del equipo de gobierno del alcalde y diputado de Junts pel Sí, Albert Batalla, al frente del área de los Servicios Sociales a través del Consorcio de atención a las Personas del Alt Urgell (CAPAU), ha creado entre la ciudadanía un gran malestar por su la falta de sensibilidad social, al no saber hacer frente a las graves necesidades que el territorio demanda. Un colectivo de ciudadanos se está planteando ahora una campaña de recogida de firmas para solicitar la dimisión de la teniente de alcalde que, por cierto, cobra un sueldo a dedicación completa de unos 4.000 euros mensuales, por 14 pagas. A pesar de su 'pequeña' nómina, hasta hace pocos meses, por las tardes se dedicaba a sus negocios privados: regentaba una tienda de outlets de primeras marcas en un edificio propiedad del propio alcalde ante el palacio episcopal.

La marquesa de la Seu no para de generar conflictos, aunque el silencio por la amenaza de retirar 'el trozo de pan' y la ayuda a los que más lo necesitan ha sido una constante durante los seis años que lleva como concejala, exhibiéndose ante la población, para más inri, como una mujer fiel a las primeras marcas. La semana pasada estalló el escándalo, uno de tantos, que El Triangle desveló, tras publicar que desde hacía un mes, un supermercado de la Seu d’Urgell -que mantiene un acuerdo con el proyecto Alimentos para la Solidaridad- se veía obligado a tirar a la basura los comestibles sobrantes porque el Ayuntamiento no los pasaba a recoger para trasladarlos al Banco de Alimentos. El pasado lunes, la concejala dio instrucciones para cambiar la situación.

Los hechos se conocieron unos días después de que un grupo de doce voluntarios presentaran su dimisión al denunciar ante el consistorio el estado actual del local donde se almacenan los comestibles, en la calle Canonges, y hacer oídos sordos a la petición de introducir las mejoras necesarias en las instalaciones para lograr una óptima conservación de los víveres.

Y en otro de sus despropósitos, y ante la falta de voluntarios suficientes para la Gran Recogida de Alimentos, celebrada el fin de semana, Vives 'invitó' a hacer de voluntarios a personas de la Seu d’Urgell y otros municipios de la comarca que cobran algún tipo de prestación social. Se trata de una práctica que llevan a cabo los Servicios Sociales desde el año 2012, al ser aprobada durante un pleno municipal.

Una medida, única en Cataluña, consistente en realizar tareas para la comunidad a los usuarios habituales de los servicios sociales "para evitar la dependencia crónica de las ayudas públicas", según explicó en su día, Albert Batalla. En la práctica afecta a todas aquellas personas que reciben algún tipo de ayuda para cubrir sus necesidades básicas, como la alimentación y el pago de facturas de la vivienda como pueden ser el agua o la luz. Por cada 15 euros recibidos, los beneficiarios tienen que trabajar una hora. Para Vives ello "aumenta el nivel de autoestima y responsabilidad del usuario", informa El Triangle.

La dona d’un alcalde de CDC té impunitat o, també, immunitat

L’auxiliar d’infermeria que va robar i falsificar receptes mèdiques de l’Hospital de la Seu d’Urgell, “indultada” pel també convergent, Albert Batalla, foto amb Puigdemont). El president de la Fundació Sant Hospital de la Seu d’Urgell i alcalde del municipi, Albert Batalla, va pactar amb l’Institut Català de la Salut (ICS) organisme dependent de la Generalitat de Catalunya, l’acomiadament d’una auxiliar d’infermeria del centre per robar i falsificar receptes mèdiques, presumptament, per a ús personal. Durant més de dos anys, l’empleada va actuar sense que, teòricament, ningú s’assabentés.

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