dissabte, 12 de novembre de 2016

Los científicos confirman que la Atlántida era Calisto

La leyenda sobre la Atlántida y su destino es una de las más antiguas y a la vez conocidas de la humanidad. Un nuevo estudio confirma lo que diversos historiadores avanzaron y que la arqueología ya corroboró hace unos años: cómo la erupción en la isla de Santorini (o Thera y Calliste/Calisto), fue la causa de la extinción de la civilización minoica y de aquellas contemporáneas que sucumbieron a una catástrofe cósmica para todo el Mediterráneo, en el año 1628 ane. Alrededor del 360 ane., Platón describía una próspera sociedad que desapareció bajo el mar sin dejar rastro.

Los datos recopilados sobre el pasado del archipiélago de Santorini, han hecho a muchos científicos concluir que esta ínsula griega es lo que queda de la real y no legendaria Atlántida. Ubicado en el mar Egeo a unos 200 kilómetros del continente europeo, el actual archipiélago se constituye en realidad de los restos del cráter y de una isla destrozada por la explosión en la zona entonces más habitada y desrrollada del Mediterráneo. Las evidencias indican que la destructiva erupción del volcán generó un tsunami que impactó en la isla de Creta cerca del 1500 ane., con dos olas sucesivas de 25 y 9 nueve metros de altura que arrasaron el mar de una punta a la otra.

Hasta ahora los científicos sugerían que el devastador tsunami fue provocado por el derrumbe del cráter volcánico en el mar, pero un reciente estudio liderado por el profesor Paraskevi Nomikou de la Universidad Nacional y Kapodistríaca de Atenas nos acerca una nueva hipótesis. El grupo de investigadores analizó el fondo marino bajo la caldera y encontró evidencia que sugiere que esta no llegó a estar en contacto con el mar cuando se derrumbó y fue inundada por las aguas marinas después de la erupción. Así que era poco probable que esto fuera la causa del tsunami.

En su artículo publicado en la revista científica Nature, los investigadores sugieren que el flujo de grandes volúmenes de material piroclástico proveniente del volcán fue el que en realidad desplazó en un corto periodo de tiempo cantidades de agua. Como prueba de su hipótesis, los científicos indican que grandes depósitos de material volcánico de hasta 60 metros de grosor fueron encontrados en altamar alrededor de Santorini. Así podría quedar descubierta la verdadera razón que propició el final de la cultura minoica, dejándonos como legado la leyenda del fin de una mítica tierra.

Atlantis: La erupción que cambió la historia del mundo

Hacia el año 1.628 ane. (antes de nuestra era) hizo erupción el volcán de la isla de Thera (ant. Calisto, hoy Santorini. Calliste, Callisto: : Plinio. Ninfa, transformada en la Osa Mayor. La isla de Thera o Santorini, cuyo volcán causó su destrucción y la de la contigua Creta, hacia el 1628 ane.), levantando varias olas de hasta 25 metros de altura, según los últimos estudios, que acabaron con la cultura minoica, la thalasocracia cretense, y causaron en el litoral mediterráneo una mortandad que se calcula en unas 250.000 personas, el 80% de su población. Fue la muerte de Atlantis, aquella mítica cultura de marinos cuyo recuerdo mantuvieron vivo los textos de Platón.

El terremoto del 26 de diciembre de 2004 en el océano Índico nos da una terrible referencia comparativa. La devastación causada –más de 600.000 muertos y desaparecidos- debió ser peor hace 3.600 años, en un tiempo con una población muy inferior en número, si la erupción del volcán Tambura en Indonesia, la peor según los vulcanólogos de los últimos 10.000 años, en 1815, provocó un cambio de clima global, con veranos húmedos y fríos porque el cielo, cubierto de nubes cargadas de dióxido de sulfuro, reaccionó con el agua y causó lluvias de SO4-H2: ácido sulfúrico. Y las grandes hambrunas en los años siguientes alcanzaron hasta Irlanda, Inglaterra o Alemania, en las antípodas de la erupción.

Canta Virgilio, por boca del rey profético Heleno: “Según dicen, Italia y Sicilia estaban unidas en otro tiempo, formando un solo continente; mas ¡cuántos cambios produce la duración de los siglos! Una recia tempestad rompió el istmo que unía aquellas dos regiones, y abrió a las olas un paso estrecho entre la una y la otra”.

De igual manera, los datos de los hielos groenlandeses o los círculos de los robles irlandeses demuestran que hubo una capa de cenizas sulfurosas que abarcó todo el planeta en el verano del año 1628 ane., y que los grandes árboles interrumpieron su crecimiento durante una década aproximadamente. Las cosechas se perdieron, animales y personas murieron de hambre y enfermedades y, en una década, se retrasó la evolución y el desarrollo en varios siglos para los habitantes del litoral Mediterráneo.

La erupción levantó una columna de cenizas de unos 38 km. de altura que oscureció el cielo durante semanas y causó después terribles tormentas y lluvias torrenciales de lodo tóxico. La falta de aparición de restos humanos, a diferencia de lo que sucedió en Pompeya o Herculano, en la ciudad de Thera Acrotiri, hace suponer que, a los primeros temblores, el pueblo marchó hacia la costa donde fue engullida por las olas de los tsunamis u olas gigantes, que al menos fueron cuatro de unos 25 metros de altura, a unos 30 km/h de velocidad, y con intervalos de segundos a 45 m., según los cálculos realizados por los especialistas.

Antes de alcanzar la gran ola la costa es lo normal que el mar parezca retirarse como en una bajamar muy acusada. Cuando los espantados cretenses, aterrados por el terremoto previo al maremoto como consecuencia de la erupción del volcán, llenaron este espacio vacío, llegaron las olas en cuatro grandes golpes, con entre 25 y 30 metros de altura y una sucesión de segundos entre la primera y la segunda, de unos 30 minutos la tercera, y hacia 45 minutos la última embestida, a unos 30 km por hora mínima de velocidad. Las olas atravesaron toda la isla de Creta, al sur de Thera, dejando foraminíferos de aguas profundas en las zonas del interior en promontorios de hasta 50 metros, y presentes de un lado a otro en ese estrato geológico.

En todo el orbe mediterráneo posterior reaparecieron las antiguas narraciones sobre un diluvio universal, puestas al día por los hititas con su Atramhasis, acadio Atramhasis, “El sumamente sabio”; babilonio Utnapishtim “el lejano”; sumerio Ziusudra, Noé hebreo, Deucalión pelásgico o heleno y Manú indo. Los relatos de Jasón y los Argonautas y aún la Odisea del extraviado Ulises, podrían haber sido remembrenzanzas de los miles de marineros desparecidos o perdidos para siempre.

Creta, capital de la talasocracia, “gobierno del mar” Mediterráneo, a un centenar de kilómetros al sur de Thera, vió hundirse completamente su flota y perderse los marineros y pescadores bajo un cielo siniestro que impedía orientarse, noche o día, a lo largo de semanas o meses. Al menos un 80% de la población desapareció bajo el agua y el barro, así como por la hambruna y enfermedades posteriores. Las ciudades y aldeas costeras fueron engullidas a lo largo y ancho del Mediterráneo oriental, desde el Bósforo hasta las costas de Libia y, como hoy día, eran las zonas más densamente pobladas.

Cita Pausanias la extraña historia de Teras, hijo de Autesión: “Que era hermano de su madre Argea (la blanca) y tutor suyo”. Teras, con dos hermanos gemelos (Agíadas), fundó una colonia en Calisto (“La bellísima”) y “cambió el nombre de la isla por el suyo y, todavía hoy, una vez al año, los de Tera hacen sacrificios en su honor como fundador” (III, 8). Esto sucedía hacia el 750 ane. Hasta entonces Calisto, Tera o Santorini estuvo deshabitada, casi 900 años después de su erupción. Y Calisto es el nombre de la ninfa, hija de Licaón, que fuera metamorfoseada en la Osa Mayor.

La ola que arrasó Irlanda

El Lebor Gabala (Leabhar Ghabhála Érenn o Lebor Gabála Éren), Libro de las Invasiones de Irlanda, fue recopilado por monjes irlandeses en el s.XII y se inicia con la llegada a Irlanda de Partholon y los suyos después del diluvio y sigue con la invasión de Irlanda por Nemed, un escita, que se enfrenta a los temibles fomorianos (de bajo el mar) originarios de Irlanda. Cuando los dos ejércitos se encuentran y batallan en la playa les sorprende una ola gigantesca, “alta como una torre y rápida como un gavilán”, que ahoga a todos los combatientes, con la excepción de treinta hijos de Nemed y una barcaza de fomorianos.

En el tercer libro se cuenta la historia de Cessair, hija de Bith (Noé?) que avisa a su padre de la llegada del Diluvio Universal. Consiguen partir en barcos hechos de árboles pero solo llegan a su destino, Irlanda, uno de los tres barcos. En ellos va ella, Cessair, con otras cuarenta y nueve mujeres y solo tres hombres (su padre, su compañero Fintán Mac Bóchra y el timonel Ladra). Las mujeres escogen a su hombre, de forma que Cessair y otras dieciséis mujeres eligen a Fintán; otras dieciséis junto con Bairrfhind, compañera de Cessair, eligen a su padre. Las restantes dieciséis eligen a Ladra, que muere poco después siendo el primer hombre en ser enterrado en tierra irlandesa. Cuarenta días después llega el Diluvio, y Fintán logra sobrevivir refugiándose durante un año en una cueva bajo las aguas. Llamado el Anciano Blanco, vive durante 5500 años tras la Inundación y presencia los siguientes asentamientos celtas bajo la forma de un salmón, un águila y un halcón sucesivamente.

Trescientos años tras el diluvio, Partholón, de la misma estirpe de los Gaélicos, llega a Irlanda con sus tres hijos y su pueblo. Tras diez años de paz llega la guerra con los Fomorianos, una raza de demonios acaudillados por Cichol Gricenchos. El pueblo de Partholón sale victorioso, pero por poco tiempo. En solo una semana son diezmados por una plaga -cinco mil hombres y cuatro mil mujeres- que son enterrados en la Llanura del Elta al sudoeste de Dublín, en un área llamada Tallaght que significa 'la gran plaga' en gaélico. Solo un hombre sobrevive a ella, Tuán Mac Cairell, quien (al igual que Fintán Mac Bóchra) sobrevive durante siglos encadenándose en una serie de transmigraciones de forma que actuará como testigo de la historia posterior. Este libro incluye también la historia de Delgnat, la mujer de Partholón, que es similar a la de la Ginebra artúrica.

Treina años tras la desaparición de los Partolonianos, Irlanda es ocupada por el pueblo de Nemed, cuyo bisabuelo había sido hermano de Partholón. Durante la ocupación, deben enfrentarse de nuevo a los Fomorianos, pero tras su muerte esta gente es esclavizada por dos líderes Fomorianos, More y Conan. Con todo consiguen asaltar la Torre de Conan en la Isla Tory. Consiguen la victoria pero en una batalla contra More se destruyen ambas armadas. Una nueva inundación cubre Irlanda, diezmando a los nemedianos, y solo un puñado de supervivientes se dispersan por las cuatro esquinas del mundo. Un grupo de la dinastía de Nemed se asienta en Grecia, donde son esclavizados. Doscientos treinta años tras Nemed vuelven a Irlanda, y allí se separan en tres naciones; los Fir Bolg, los Fir Domnann y los Fir Gálioin, y allí permanecen hasta la llegada de los Tuatha Dé Danann.

Los Tuatha Dé Danann son descendientes de otro de los grupos supervivientes del diluvio de Nemed. Ellos llegan a Irlanda desde el norte, donde habían aprendido las artes oscuras de la magia pagana y los druidas, aproximadamente el día 1 de mayo. Disputan el dominio de Irlanda a los Fir Bolg y sus aliados en la Primera Batalla de Moytura (o Mag Tuired). Los Dé Danann salen victoriosos y expulsan a los Fir Bolg al exilio de las islas vecinas. Pero Nuada, Rey de los Dé Danann, pierde su brazo derecho en la batalla y es forzado a renunciar a su reino. Durante siete infelices años la corona es ostentada por Bres antes de que Dian Cécht le haga un brazo de plata, y recupere el trono. Llega la guerra con los Fomorianos y tiene lugar la Segunda Batalla de Moytura. Nuada cae ante Balor, el Demonio del Ojo, pero su hermano mayor, Lugh (dios celta que da nombre a varias ciudades en Europa, entre ellas la gallega Lugo) del Largo Brazo, lo asesina y se hace rey. Los Tuatha Dé Danann, reputados como dioses en las leyendas, disfrutan de su reinado durante cincuenta años.

Mucho más conocido es el relato de Platón, en los diálogos Critias y Timeo, donde el sabio Solón narra los datos que los egipcios le habían facilitado sobre la Atlántida, desaparecida por efecto de un volcán y terremotos. Foto de los restos de Calisto-Thera, hoy Santorini.

En Creta, las huellas de diferentes desastres se acumulan durante los siglos XVI y XV ane, así como la sucesiva reconstrucción parcial de ciudades y palacios. Hubo en esos años varios terremotos siempre seguidos por reconstrucciones parciales y las dificultades para su análisis son enormes para los arqueólogos. No obstante, los cambios detectados en los estilos cerámicos, con la aparición de la cerámica minia, no dejan dudas sobre la creciente influencia de colonos de hablas griegas y la pérdida de influencia cultural de los indígenas minoicos.

El vacío que dejara la multitud de desaparecidos fue llenándose con la aportación sucesiva de los mismos descubridores y mensajeros de la información: Los marineros que, en rutas de cabotaje, viajaban desde ya el quinto o cuarto milenio entre la India y China, Súmer, Egipto, Tartessos y la ruta del estaño que alcanzaba hasta Irlanda y Gran Bretaña. Pero, sobre todo, por los indoescitas pónticos, carios, frigios y tracios posteriores, los únicos que poseían barcos y caballos capaces de tirar de una biga o cuádriga, carro de guerra, con tres o cuatro guerreros encima. Los ancestros de Agamenón y la cultura micénica, que llenó los altos cerros de ciudades amuralladas, en una nueva visión del mundo bajo el dominio de dioses violentos tenebrosos.

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