dissabte, 26 de novembre de 2016

Obama envía a su élite de asesinos a "actuar de forma global"

Si el legado de la propaganda imperialista es un premio Nobel de la Paz, el auténtico dato para la historia de Obama será la patente de corso global para que sus fuerzas de asesinos de élite, las JSOC, ejecuten impunemente a los enemigos del imperio allí donde se hallen. Al rutinario uso indiscriminado y criminal de los drones o aviones no pilotados –superando en mucho a su antecesor, George W. Bush–, la administración Obama ha otorgado a las fuerzas de élite denominadas Joint Special Operations Command (JSOC), la capacidad de extender su poder más allá de toda ley o límite territorial. El JSOC, o comando de operaciones especiales, es el mismo grupo en el que operaron los Navy Seal que habrían matado al saudita Osama bin Laden en Pakistán, en la primavera del 2011. Foto: Barack Obama con el Teniente General del Ejército Stanley A. McChrystal, en la Oficina Oval en la Casa Blanca, el 19 de mayo de 2009. McChrystal, que era jefe del Joint Special Operations Command en Irak durante la época de las torturas sistemáticas, ahora es el comandante de las fuerzas de ocupación de EEUU en Afganistán.

Según avanzó ayer The Washington Post, estos operativos gozarán de libertad para lanzar ataques contra células terroristas distribuidas por el mundo. Esta ampliación del radar se justifica por la constatación de que el Estado Islámico (EI) está distribuyendo a su combatientes lejos de sus fortalezas en Siria e Irak, en parte por el acoso de los bombardeos teledirigidos a distancia. Así que, desbordando estas fronteras o las de Libia, otro de los cuarteles del EI, los equipos especiales dispondrán de carta blanca para realizar acciones clandestinas en los lugares donde se detecte la posible amenaza contra Occidente. De fuerza regional, las JSOC se transformarán en un colectivo de intervención exterior que globalizará la persecución de la red terrorista.

Queda por ver cómo recibirá esta codificación el nuevo presidente de Estados Unidos. Donald Trump ha mantenido una postura más aislacionista que Obama, pero uno de los elementos de mayor populismo en su campaña ha sido su cruzada contra los musulmanes. Algunos de sus colaboradores han llegado a hablar de elaborar listas y de campos de internamiento similiares a los que se abrieron en la Segunda Guerra Mundial para los estadounidenses de origen japonés.

La iniciativa de la administración vigente cuadra a la perfección con la visión del teniente general Michale Flynn, al que Trump ha elegido como secretario de Seguridad Nacional. En una controvertida conferencia, Flynn, halcón entre halcones, calificó al islam de “ideología política” que pretende destruir la cultura occidental. Lo definió de “cáncer que hace metástasis” de los valores de EE.UU.

Esta reconfiguración de los comandos especiales supone una reminiscencia de lo que las fuerzas estadounidenses pusieron en práctica después de los atentados del 11-S del 2001. Además del refugio de Al Qaeda en Afganistán, las tropas estadounidenses se distribuyeron por diversos países, guiados por las informaciones de la CIA. Muchos de los capturados fueron encarcelados –más de medio centenar siguen en el presidio de la base de Guantánamo– y torturados. Estos comandos ofrecerán, además, datos de inteligencia, consejos militares y de seguridad a las fuerzas a los aliados. En aquellos países con ejecutivos débiles o sin gobierno, las JSOC actuarán de forma unilateral.

El nombre de las JSOC raramente se cita de manera oficial. El secretario de Defensa, Asthon Carter, lo hizo en París el pasado octubre. Subrayó que han sido colocadas liderando las operaciones contra el EI fuera de las zonas de conflicto, un reconocimiento que sorprendió a los oficiales de defensa en Washington. La Casa Blanca también evitó citar por su denominación a estos equipos. En un comunicado señalaron que “estas fuerzas sobre el terreno” realizan en cooperación con otros países un trabajo crítico recogiendo información. “Esto nos ayuda a realizar acciones contra los líderes del EI, a planificar ataques, a determinar las rutas de los combatientes extranjeros en el regreso a su hogar y a mejorar las opciones de seguridad ante posibles atentados”, indicaron en el pronunciamiento.

Tal vez esa información es la que ha facilitado la detección y muerte de una serie de propagandistas del EI. El The New York Times se informó ayer de que uno a uno han ido cayendo los miembros de la llamada célula La Legión, dedicada a la propaganda.

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