dilluns, 28 de novembre de 2016

Trump: "Millones de personas votaron ilegalmente"

EEUU está inmerso en un terremoto político generado por la sospecha de fraude en las votaciones de estados clave como Wisconsin, Michigan o Pensilvania, donde Donald Trump se impuso por un estrecho margen, y que ha motivado que ciertos sectores, a los que ya se ha sumado Hillary Clinton en el caso de Wisconsin, reclamen un recuento de votos. En las últimas horas, el presidente electo ha contratacado afirmando que "millones de personas votaron ilegalmente" en las elecciones presidenciales del 8 de noviembre.

Utilizando como es habitual en él su cuenta de Twitter, Trump reivindica que, en contra de lo que afirma el recuento oficial, él no solo ganó en votos electorales (los que le dio el Colegio Electoral), sino también los votos populares "si se deducen los millones de personas que votaron ilegalmente". "Además de ganar de manera aplastante en (el sistema de) Colegio Electoral, gané en el voto popular si se deducen las millones de personas que votaron ilegalmente", escribe Trump en respuesta al recuento de votos en tres estados a petición de la candidata del Partido Verde, Jill Stein.

Si los verdes denuncian fraude en Wisconsin, Michigan y Pensilvania, el presidente electo hace ahora lo mismo denunciando supuestas irregularidades en Virginia, New Hampshire y California y acusa, una vez más, a los medios de partidismo. "Hubo un grave fraude electoral en Virginia, New Hampshire y California. ¿Por qué los medios no están informando de esto? Grave partidismo, gran problema", ha apuntado en otro tuit.

En su mensaje, Trump no ofrece pruebas de las supuestas irregularidades que denuncia tuvieron lugar en la votación, aunque asegura que para él hubiera sido "mucho más fácil" ganar el voto popular de haber limitado su campaña a tres o cuatro estados. "Si hubiera hecho campaña en tres o cuatro estados en lugar de los quince que visité (...) hubiera ganado incluso mucho más fácil y convicentemente (pero los estados pequeños están olvidados", ha apuntado en otro tuit.

Los mensajes del presidente electo son continuación a una serie de tuits que envió horas antes y en los que advirtió de que el recuento de los votos en al menos tres estados, a los que se ha sumado la campaña de Clinton, "no cambiará nada" los resultados. Esta es la primera vez que Trump denuncia que en las elecciones hubo votos ilegales a favor de su rival demócrata, después de que durante la campaña reiterase que los comicios estaban "amañados" y no se comprometiese a aceptar los resultados en caso de perder.

En los comicios del día 8, Trump se impuso debido al sistema del Colegio Electoral en el que cada estado adjudica al ganador de la demarcación territorial un número de compromisarios estimado conforme a su peso demográfico, aunque Clinton le superó en dos millones de votos. Según los últimos datos disponibles, la candidata demócrata superó a Trump obtuvo 64,22 millones, frente a los 62,21 millones del empresario, lo que sitúa el porcentaje total de votos en un 48,1% para la exsecretaria de Estado frente a un 46,6% para su rival republicano, informa El Periódico.

Obama envía a su élite de asesinos a "actuar de forma global"

Si el legado de la propaganda imperialista es un premio Nobel de la Paz, el auténtico dato para la historia de Obama será la patente de corso global para que sus fuerzas de asesinos de élite, las JSOC, ejecuten impunemente a los enemigos del imperio allí donde se hallen. Al rutinario uso indiscriminado y criminal de los drones o aviones no pilotados –superando en mucho a su antecesor, George W. Bush–, la administración Obama ha otorgado a las fuerzas de élite denominadas Joint Special Operations Command (JSOC), la capacidad de extender su poder más allá de toda ley o límite territorial. El JSOC, o comando de operaciones especiales, es el mismo grupo en el que operaron los Navy Seal que habrían matado al saudita Osama bin Laden en Pakistán, en la primavera del 2011.

Trump desafía las políticas de austeridad republicanas

Durante los últimos ocho años de la presidencia de Barack Obama, los republicanos han hecho de la austeridad un dogma de fe, oponiéndose a cualquier aumento del gasto público y esbozando de forma catastrofista que, a menos que se reduzca pronto, la deuda acabará hundiendo a Estados Unidos. Esa retórica les sirvió para bloquear algunas de las políticas más ambiciosas de Obama, pero a partir de enero ya no tendrán a un demócrata en la Casa Blanca sino a un republicano que pretende gastar a manos llenas para relanzar la economía del país. Steve Bannon, el futuro “estratega jefe” del presidente, ha afirmado: “Los conservadores se van a volver locos. Yo soy el que está empujando un plan de infraestructuras de un billón de dólares”, en inversión pública.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada