diumenge, 18 de desembre de 2016

Gramenet estrena la Grama, su moneda local, para ayudar al pequeño comercio

Las monedas sociales, también llamadas monedas locales, están cada vez en más bolsillos. Son proyectos que, en general, buscan fomentar el comercio local de las ciudades que los adoptan y fidelizar a sus habitantes con las tiendas que tienen al lado de casa. Santa Coloma de Gramenet estrenará su propia moneda en enero y Barcelona empezará a probarla a partir del primer semestre del año próximo. Existen múltiples ejemplos por toda Europa. En Reino Unido, la ciudad de Bristol se ha convertido en el paradigma de las monedas sociales. Creada en el 2012, comercios y ciudadanos utilizan esta divisa complementaria a la libra esterlina, conocida como 'bristol pounds' (libras de Bristol), y también sirve para pagar algunos impuestos y la factura energética. Hasta el alcalde de la ciudad la usa: cobra íntegramente su salario en moneda local. También tienen su propia versión las ciudades francesas de Toulouse y de Nantes o la isla italiana de Cerdeña, entre otras. Ahora es el turno de Santa Coloma, con la Grama, y Barcelona.

Santa Coloma de Gramenet ha desarrollado su propia moneda local, la grama, que será digital y se podrá gestionar a través de una aplicación móvil o desde internet. “El pago funciona como cualquier tarjeta de crédito. Los usuarios tienen una cuenta corriente, en la que consta el saldo que tiene cada usuario, y se pueden ordenar pagos y hacer transferencias”, cuenta Jaume Catarineu, director general d’Ubiquat, empresa que gestiona la plataforma tecnológica detrás de la grama.

La moneda colomense empezará a circular en enero próximo. En una primera fase, parte de las subvenciones que el Ayuntamiento de Santa Coloma da a entidades culturales y deportivas, que las destinan mayoritariamente a comercios de la ciudad, se pagará con la nueva divisa. Los comercios en las que estas compren la podrán utilizar para hacer transacciones entre ellos y pagar, según establece la ley, hasta un 30% del salario de sus empleados, que también podrán consumir con gramas. Por su parte, aquellos funcionarios del Ayuntamiento de Santa Coloma, incluidos los concejales y la alcaldesa, de manera voluntaria, podrán también cobrar parte de su nómina en moneda local. La última fase, que se iniciará en el otoño del 2017, permitirá que la moneda llegue al resto de los ciudadanos, que podrán intercambiar euros por gramas para comprar en los comercios que se hayan adscrito a la iniciativa.

Un equipo de expertos de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) se ha encargado de hacer la aproximación legal y económica del proyecto. Maria Antonieta Fernández, profesora de Derecho Administrativo, explica que se ha tenido que “generar una infraestructura jurídica para que la moneda sea válida en el sistema legal vigente y dar la seguridad a los negocios y habitantes que la usen de que no se está haciendo nada ilegal”. Ester Oliveras, profesora de Contabilidad y Finanzas de la UPF, asegura que “el valor de la moneda está garantizado, puesto que la cantidad que el consistorio colomense pone en circulación está respaldada por la misma cuantía en euros”. En referencia a la equivalencia con el euro, Oliveras explica que “una grama vale un euro”, lo que evitará problemas de conversión como los que se generaron en su momento con el cambio de la peseta al euro.

La grama pretende conseguir diversos objetivos, en primer lugar, que el dinero se gaste en Santa Coloma: "El ayuntamiento ha detectado que alrededor de un 40% de la inversión pública que realizamos a través de subvenciones no se acababa gastando en la ciudad", explica Núria Parlón, la alcaldesa de la ciudad. "Queremos que todo lo que se pueda comprar en nuestras tiendas se compre aquí y este proyecto puede ayudar a ello", insiste Parlón. La moneda local permite "ahondar los vínculos de unión e identidad entre los ciudadanos con Santa Coloma" y "una reducción de los desplazamientos y del transporte, lo que también supone una mejora para el medio ambiente", añade la alcaldesa.

Sin embargo, los efectos económicos que la grama puede producir, como el aumento de las ventas y la generación de empleo, son aún inciertos. “El impacto depende del volumen de dinero que se inyecte en la economía y de la cantidad de comercios que se sumen a la iniciativa”, comenta Oliveras. “Hoy por hoy está financiada por el consistorio, pero se espera que llegue a ser económicamente sostenible hacia el 2018”, añade.

La que fue una propuesta electoral de Ada Colau se ha convertido en uno de los proyectos del consistorio para fomentar el comercio local y la redistribución de riqueza en la ciudad, medida que fue anunciada el pasado mes de noviembre. A partir del primer semestre del 2017, se iniciará una prueba piloto en los distritos de Sant Andreu, Nou Barris y Sant Martí. Fuentes del consistorio concretan que, en función de este piloto, que se alargará hasta el 2018, “se verá si se implanta y cómo a partir del 2019”.

Salva Vendrell, presidente de la Fundació Barcelona Comerç, destaca que, a pesar de la poca información que tienen, “cualquier iniciativa para reactivar la economía de la ciudad y estimularla es siempre positiva”. Lluís Torrens, director de Planificación e Innovación del Área de Derechos Sociales del Ayuntamiento de Barcelona, que en su momento también ayudó en el desarrollo de la moneda local colomense, explica que “la idea es hacer algo parecido al modelo aplicado en Santa Coloma y que se quiere favorecer al comercio de proximidad, en especial todo el que impulse el pequeño comercio de proximidad”.

El plan de crear una moneda municipal para Barcelona despertó el rechazo del Banco de España. El banco central mantiene que “los billetes y monedas denominados en euros son los únicos de curso legal en España”, según fuentes de la institución, que agregaron que “las monedas sociales carecen de un régimen jurídico propio” y que esto representa “una fuente de preocupación para las autoridades financieras”.

Sin embargo, tanto Fernández como Catarineu insisten que la moneda local, de momento solo desarrollada en Santa Coloma de Gramenet, cuenta con toda la legalidad necesaria. "El Banco de España hace referencia a aquellas monedas que no están respaldadas por euros. Nosotros hemos cumplido con toda la regulación, es un sistema completamente legal y se aplican todos los sistemas de control y seguridad necesarios", concluye Catarineu.

Gramanet y Barcelona usarán monedas locales

Los distritos de Nou Barris, Sant Andreu y Sant Martí, en el Eix Besòs de la ciudad, han sido los escogidos por el equipo de gobierno de Ada Colau para acoger una prueba piloto de moneda local virtual a partir del año que viene en Barcelona. Este proyecto de alcance europeo apuesta de momento por el pago digital a través de dispositivos móviles y tabletas y era uno de los puntos que En Comú Podem llevaba en su programa electoral, con el que accedió a la alcaldía en mayo de 2015.

Sant Cugat al cap i Gramenet a la cua en parlar català

Sant Cugat del Vallès és la ciutat de Catalunya on més se sap parlar català -ho fa el 82,2% de la població-, seguida d'Igualada (81,6%) i Girona (80,3%). A l'altra cara de la moneda es troba Santa Coloma de Gramenet, on el 50,6% dels seus habitants declaren saber català. L'Hospitalet de Llobregat (54,7%) i Cornellà de Llobregat (57,2%) són les altres dues poblacions amb un índex més baix de coneixement de la llengua catalana, segons posa de manifest l'Informe de Política Lingüística 2015 de la Generalitat, presentat aquest dimecres al Parlament. A l'imatge la parla catalana als Països Catalans el 2007.

Gramenet tiene aguas termales en el subsuelo

Santa Coloma de Gramenet se asienta sobre una enorme masa de agua caliente que el ayuntamiento de la ciudad quiere explotar económicamente. En la más modesta de las opciones, según ha explicado la alcaldesa, Núria Parlon, en una expedición de madrugada al subsuelo del barrio de Fondo, la temperatura a la que está el agua -60º a 120 metros y 90º a 130- podría permitir crear una red de calefacción y refrigeración de los edificios municipales, más o menos como ya funciona en Barcelona en la zona del 22@ gracias al calor que produce la planta de tratamiento de residuos de la zona del Fòrum, pero con la ventaja económica de que la fuente de energía sería gratis.

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