dijous, 22 de desembre de 2016

Palma: las monjas exigen su convento de Palma robado por el obispado

El conflicto que mantienen las monjas Jerónimas y el Obispado de Mallorca sobre la titularidad del convento de Palma se trasladó ayer a los juzgados. Las religiosas exigen al juez que declare la nulidad de la titularidad del monasterio de Santa Isabel, cuya inscripción fue registrada hace dos años por el Obispado de Mallorca, que mantiene que la propiedad de este inmueble religioso le pertenece. La abogada de las monjas, Pilar Rosselló, acusa al obispo Salinas de haber engañado a las religiosas y de haber inmatriculado este inmueble "con mala fe". Recordó que el registro del catastro estaba a nombre de las monjas y detalló que otras tres congregaciones de Mallorca sí han podido inscribir a su nombre sus respectivos conventos, sin que la Diócesis se haya opuesto. Foto: Las representantes de las jerónimas con el presidente del Consell de Mallorca, Miquel Ensenyat.

La Iglesia de Mallorca, representada en el pleito por el abogado Raimundo Zaforteza, mantiene que las monjas, que abandonaron el convento de Palma hace dos años, se han dejado manejar por los intereses de los especuladores, que tienen interés en que el edificio se venda para obtener dinero. "Las monjas de Las Jerónimas han cogido gusto a la venta de los conventos", señaló el abogado, que recordó que no es la primera vez que esta congregación ha vendido alguna propiedad para transformarla en un hotel de lujo.

Como testigo declaró el sacerdote Josep Adrover, antiguo canciller de la Diócesis de Mallorca, que se encargó de inmatricular en el registro de la propiedad todos los inmuebles que pertenecían a la Iglesia. El testigo explicó que nadie discutió que los 60 bienes que se inscribieron a nombre del Obispado eran propiedad de la Diócesis, salvo las monjas, que decían que el convento de Las Jerónimas les pertenecía. El antiguo canciller recordó que la superiora de las monjas le visitó para exigirle que le entregara un certificado de propiedad, puesto que pretendía inscribir el convento a nombre de la congregación. Adrover se negó porque no le constaba que el convento fuera de las monjas. "A mí me constaba lo contrario".

Mientras se discutía el conflicto, el obispo Salinas proclamó la propiedad del convento, presentando un documento que databa del año 1865, que consistía en un inventario de bienes. La Diócesis interpretó que este documento demostraba la titularidad de los inmuebles religiosos de Mallorca, incluido el convento de Las Jerónimas. El testigo insistió en que se ha intentado alcanzar un acuerdo con las religiosas para evitar llegar a juicio, pero no se había conseguido, informa Diario de Mallorca.

El religioso explicó que la intención de la Diócesis de Mallorca ha sido siempre la de mantener la actividad de estos conventos. En el caso de Las Jerónimas, fueron las monjas, debido a su avanzada edad, las que decidieron irse al convento de Inca. El obispo intentó, según Adrover, buscar otra congregación para que ocupara el convento, pero no lo logró. El testigo insistió en que no le consta que la Iglesia haya intentado nunca vender un solo inmueble religioso en Mallorca. Ambas partes enfrentadas renunciaron a la declaración del anterior obispo, el degenerado vicioso Javier Salinas, que había propuesto contestar por escrito pero que fué destituido por sus escandalosos y públicos escarceos amorosos con su secretaria, casada y madre de tres hijos.

La amante del obispo Salinas acusa ahora a su marido de malos tratos

Sonia Valenzuela, la exsecretaria y amante del antiguo obispo de Mallorca, Javier Salinas, ha abierto un nuevo conflicto con su exmarido, Mariano de España. La mujer, que fue acusada de mantener una relación extramatrimonial con el religioso, que en definitiva supuso su cese como máximo responsable de la Iglesia de Mallorca, pretende ahora que su exmarido, padre de sus tres hijos, termine en la cárcel. Le acusa de maltratarla, no físicamente, pero sí psicológicamente.

Bergoglio cesa al obispo Salinas por indecente

La relación sexual del obispo Javier Salinas con la que fue su secretaria particular, Sonia Valenzuela, ha terminado por costarle el cargo de capo mafioso de la secta en Mallorca. En los últimos meses el obispo ha intentado convencer a sus superiores de que había cesado el revuelo por su conducta descaradamente indecente. Consciente de que estaba en la cuerda floja, vendió que contaba con el respaldo necesario para continuar liderando la secta nazicatólica en la isla.

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