dijous, 1 de desembre de 2016

Trump se rodea de millonarios y fascistas del 'establishment'

La candidatura de Donald Trump fue, cuando menos, atípica, pero el Gobierno que está formando empieza a dar ya claras señales de tener muchos elementos tradicionales. El presidente electo ha abierto la puerta a la plutocracia, colocando al exbanquero de Goldman Sachs Steven Mnuchin (foto) en la Secretaría del Tesoro, al inversor Wilbur Ross en la de Comercio y en Educación a Betsy DeVos, integrante de una poderosa dinastía políticamente hiperactiva en causas republicanas. Pero junto a milmillonarios sin experiencia política directa Trump está repartiendo carteras también entre algunos de los miembros más conservadores del 'establishment', como el congresista Tom Price, que ahora podrá librar su radical batalla contra la reforma sanitaria de Barack Obama desde la secretaría de Sanidad.

Los nombramientos empiezan a pintar un retrato de Trump como un político mucho más alineado a los valores y principios republicanos de lo que muchos en el aparato creyeron durante la campaña, cuando miraban con escepticismo su supuesta lealtad a esos ideales. A la vez, con su elección de milmillonarios, vuelve a surgir uno de los misterios que también acompañó a su éxito: cómo logró convencer a millones de estadounidenses de clase trabajadora de que él, un integrante de las élites económicas, era la persona que mejor entendía su hartazgo y su desesperación y podía solucionar sus problemas y, como solía decir, “drenar la ciénaga” de Washington.

Mnuchin es el ejemplo perfecto de ese misterio. Porque con su nominación, que deberá ser confirmada por el Senado, Trump ha devuelto al Tesoro a otro miembro de las élites económicas contra las que clamaba en campaña. Formado en Yale, Mnuchin pasó 15 años en Goldman Sachs, una de las entidades bancarias más asociadas con la crisis y a la que el propio Trump señalaba como uno de los emblemas de la podredumbre del sistema político, asegurando que “controlaban totalmente” a rivales como Ted Cruz o Hillary Clinton.

Pero Mnuchin, además, tiene otros elementos en su currículo que hacen preguntarse cómo será visto por muchos votantes de Trump. Como parte de sus inversiones tras salir de Goldman Sachs, tuvo un banco en California que se aprovechó de los más débiles en la crisis inmobiliaria y llegó a ser conocido como una “máquina de desahucios”. Y es, además, un gran inversor en ese Hollywood visto por los republicanos como descaradamente liberal, donde ha financiado grandes producciones como 'Avatar'. Él y Ross, un inversor con una fortuna valorada en 3.300 millones de dólares que ha dirigido la financiación de la campaña de Trump y que ha sido uno de los defensores del fin de los tratados de libre comercio, serán ahora los principales responsables de la política económica del presidente republicano, donde parte del empeño estará en eliminar “partes” de la reforma financiera aprobada por Obama.

El nombramiento de DeVos y el de Price apuntan también a la radicalidad conservadora de la Administración de Trump. Porque DeVos defiende aún a más ultranza que Trump el alejamiento del sistema de educación público a favor de escuelas privadas, religiosas o concertadas. Y el congresista de Georgia ha sido uno de los más feroces críticos no ya solo de la reforma sanitaria, sino del propio sistema de sanidad público. Ha propuesto recortar tanto las dotaciones para mayores como para la gente de bajos ingresos y, convencido antiabortista, propone dejar sin fondos federales a Planned Parenthood, informa El Periódico.

Trump: "Millones de personas votaron ilegalmente"

EEUU está inmerso en un terremoto político generado por la sospecha de fraude en las votaciones de estados clave como Wisconsin, Michigan o Pensilvania, donde Donald Trump se impuso por un estrecho margen, y que ha motivado que ciertos sectores, a los que ya se ha sumado Hillary Clinton en el caso de Wisconsin, reclamen un recuento de votos. En las últimas horas, el presidente electo ha contratacado afirmando que "millones de personas votaron ilegalmente" en las elecciones presidenciales del 8 de noviembre.

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