dissabte, 28 de gener de 2017

Canal 9 gastó más de 5 millones en la puta del tirano

Una solicitud de información del senador de Compromís Carles Mulet formulada esta semana se hace eco del resurgir de un viejo tema de este país de corruptos, tiranos y fascistas depravados: la relación entre Bárbara Rey y el corrupto y degenerado Juan Carlos de Borbón. Aunque su cruda redacción no hace referencia explícita a la vedette, reclama un "listado de fondos públicos (reservados o no) de la Administración General del Estado, destinada a pagar posibles favores sexuales, amistades especiales, silencios, compras de voluntades, aventuras cárnicas, del anterior jefe del Estado durante los años de su mandato, detallando las cantidades abonadas y las personas beneficiadas"como Canal 9, que gastó al menos cinco millones en mantener a la puta del tirano.

Mulet ha reaccionado así a la nueva ráfaga de rumores alrededor de la posibilidad de que Bárbara Rey cuente en televisión detalles de su relación con quien fuera rey de España. Una confesión por la que estaría reclamando la desorbitada cifra de dos millones de euros. Esa eventual intención televisiva ha venido precedida de otro rebrote de especulaciones sobre el supuesto pago por parte del CESID de cantidades millonarias a la actriz desde una cuenta en Suiza. Es fácil vaticinar que la respuesta oficial a la iniciativa del senador no aportará nada nuevo. Sin embargo, los valencianos disponen de datos objetivos, al menos, para estimar lo que costó a la caja de la Generalitat Bárbara Rey a partir de un episodio similar al que se ha desarrollado estos días.

Ocurrió hace 20 años. La vedette tomó un avión a Valencia para participar en un programa de Tómbola, tras anunciar a bombo y platillo que "lo contaría todo". Como ha explicado en un libro Ángel Moreno, el que fuera productor de aquel espacio que impulsó la telebasura en España, la dirección de Canal 9 vetó que Bárbara Rey interviniera en ese programa. En las instalaciones del centro de producción de la televisión valenciana en Burjassot, donde los responsables de la productora acababan de prometer a la enfurecida actriz que le pagarían de todas maneras el caché de dos millones de pesetas que habían pactado, se personaron dos hombres con identificación oficial que la apaciguaron en cinco minutos.

A Mulet le gustaría saber si le prometieron pagos a cambio de su silencio y si se hicieron efectivos esos pagos con "fondos públicos (reservados o no) de la Administración General del Estado". Hay, sin embargo, motivos para dudar de que se recurriera necesariamente a fondos reservados (Bárbara Rey siempre lo ha negado) o del Estado. Porque lo que sí se sabe es que Canal 9, la cadena que vetó a la vedette en aquel programa de Tómbola, destinó cinco millones de euros a un programa de cocina protagonizado por ella.

En casa de Bárbara, que es como se tituló el programa, fue un ejemplo de "cocina-caspa" y de "cultura trash", que no solo estuvo en antena en Canal 9 entre 2000 y 2005 (periodo en el que la Generalitat tuvo tres presidentes: Eduardo Zaplana, José Luis Olivas, y Francisco Camps) sino que fue objeto de reposición en 2012 (ya con Alberto Fabra al frente del Consell), un momento en el que Ràdio Televisió Valenciana (RTVV) reciclaba material camino del cierre en noviembre de 2013.

Los datos del despilfarro en Canal 9, que se han conocido a partir de denuncias de la oposición en su momento, de investigaciones judiciales todavía en curso y del acceso de la nueva mayoría de izquierdas al gobierno valenciano, camuflan un tanto lo ocurrido con la supuesta "amante del rey". Tómbola costó a los contribuyentes valencianos 32 millones de euros; un programa de libros de Fernando Sánchez Dragó, 9 millones; más de 20 millones las producciones de José Luis Moreno; un programa de Mar Flores, 4,2 millones... Pero el precio de los fogones de la vedette no ha llegado a pasar desapercibido, informa eldiario.es.

La 'brigada política' de Fernández-Díaz chantajea al CNI y a la Casa Real

El recién jubilado Director Adjunto Operativo del exministro de Interior Fernández Díaz ha amenazado a los servicios secretos españoles con revelar todos los detalles de la relación sentimental del rey emérito Juan Carlos con la aristócrata alemana Corinna Sayn-Wittgenstein si es investigado en alguna de las causas judiciales abiertas sobre la mafia policial que dirigió. Pasado ya el primer aviso que está aireando un medio digital, la extorsión a las más altas instituciones del Estado ha tomado forma: o se detienen las investigaciones judiciales sobre la brigada política montada en la anterior cúpula del Ministerio del Interior o estallará un escándalo mediático sin precedentes que socavará a la mismísima Casa Real.

Juan Carlos de Borbón: una vida de ególatra y de tirano

En febrero de 2008, el consejero delegado de Mediaset España, Paolo Vasile, tuvo que aclarar que el afamado programa de televisión ‘Aquí Hay Tomate’ no había sido retirado de la parrilla de Telecinco por las presiones de Juan Carlos: “El Rey no acabó con ‘El Tomate’ pero sí llamó a Berlusconi (fundador y presidente del grupo de comunicación) para quejarse”. Un año más tarde, Vasile añadía: “El Gobierno no llama para presionar, es mucho más agobiante la Casa Real”. Afirma Iñaki Anasagasti, tras insistir en “la vida de derroche, de amigotes, de amantes…” que ha mantenido el tirano: “No ha sido una persona sensible, no ha tenido una fundación, un proyecto social… Sólo se ha preocupado de él: de sus viajes, de sus restaurants, de sus amantes y de sus cacerías".

España y la CIA: los documentos desclasificados

Hasta hace apenas unos días, si alguien quería sumergirse en las 12 millones de páginas desclasificadas por la CIA, podía hacerlo con total libertad. Eso sí, tenía que comprar un billete de avión, desplazarse a los Archivos Nacionales de College Park (Maryland) y sentarse ante uno de los cuatro ordenadores con acceso a los mismos entre las nueve de la mañana y las cuatro y media de la tarde. En otras palabras, que algo sea público no quiere decir que sea fácilmente accesible.

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