dijous, 26 de gener de 2017

Peña Nieto: “México no pagará ningún muro”

A través de un mensaje de poco menos de tres minutos, el presidente de México, Enrique Peña Nieto, reaccionó este miércoles (25.01.2017) a la decisión de Estados Unidos de construir un muro en la frontera entre ambos países y la intención del presidente estadounidense, Donald Trump, de obligar a su vecino del sur a pagar por dicha obra, tal como había prometido durante la campaña avisando: "México ofrece y exige respeto”. En su alocución, Peña Nieto –sentado en una sobria oficina– aseguró que las autoridades mexicanas defenderán a los migrantes con todo el poder de la ley, y dio la orden de que los "50 consulados de México en Estados Unidos” se conviertan en "auténticas defensorías de los derechos de los migrantes”. Añadió que se brindará a quienes lo requieran "asesoría legal que garantice la protección” de los ciudadanos mexicanos. El muro de Trump no es ni innovador ni efectivo.

Por ello, Peña Nieto pidió el respaldo de los legisladores y de la sociedad civil para, en unidad, enfrentar la nueva situación política que plantea Estados Unidos a las relaciones bilaterales. Pese a esto, fue firme en señalar que la idea del muro le merece rechazo. "Lamento y repruebo la decisión de Estados Unidos de continuar la construcción de un muro que desde hace años, lejos de unirnos, nos divide. México no cree en los muros”, añadió.

El mandatario mexicano fue enfático en señalar que "México no pagará ningún muro” y recordó que las nuevas órdenes firmadas por Trump se dan en medio de negociaciones sobre temas comerciales, de seguridad y migración en Norteamérica. Para Peña Nieto, estas conversaciones son "muy importantes para la economía del país”, por lo que recordó que "México ofrece y exige respeto y refrenda su amistad con el pueblo de Estados Unidos, y su voluntad para llegar a acuerdos con su gobierno”.

Asumiendo "plenamente mi responsabilidad de defender y cuidar los intereses de México y los mexicanos”, Peña Nieto aseguró que adoptará las medidas necesarias una vez que los funcionarios que se encuentran en Estados Unidos negociando entreguen un reporte final, tras lo cual realizará consultas con senadores y gobernadores antes de tomar una decisión. Más tarde, el ministro de Exteriores mexicano, Luis Videgaray, confirmó que la reunión entre ambos mandatarios en la Casa Blanca se realizará como estaba planeada, informa DW.

El muro de Trump, ni innovador ni efectivo

Sólo cinco días después de asumir la jefatura del Gobierno estadounidense, Donald Trump empezó a cumplir la primera parte de una promesa que hizo como candidato a la presidencia: en la sede del Departamento de Seguridad Nacional firmó una orden ejecutiva con miras a destinar fondos federales al levantamiento de un muro entre su país y México. Poco antes, en una entrevista televisada, había asegurado que el vecino del sur terminaría devolviendo hasta el último centavo invertido por sus compatriotas en esa obra de construcción. Ese "reembolso” es la segunda y más importante cuota de la controvertida promesa; los simpatizantes de Trump quieren repeler a los inmigrantes, pero no pagar por la muralla.

En Alemania, la noticia generó reacciones disímiles. Para algunos, como el diputado Reiner Meier, representante de los partidos conservadores CDU y CSU en el Grupo Parlamentario Alemán-Centroamericano, el problema radica en que un país pretenda resguardar su territorio y cobrarle a otro el costo de sus medidas de seguridad. "Cada Estado tiene derecho a proteger sus fronteras. Eso aplica tanto para España y Hungría como para Estados Unidos”, le dijo Meier a DW. Para otros, como Frank Wolff, del Instituto para la Investigación de la Migración y los Estudios Interculturales (IMIS), adscrito a la Universidad de Osnabrück, la moción de Trump tiene implicaciones políticas, sociales y éticas que los europeos no deberían ignorar.

"Cuando se erigen cercas, vallas y muros como el que propone Trump, se da por sentado que estas instalaciones pueden propiciar la muerte de migrantes o que éstas deben ser vigiladas por agentes dispuestos a seguir la orden de disparar a matar. Y el Estado que justifica eventuales atentados contra las vidas de civiles, describiéndolos como el precio de la seguridad nacional, necesita el respaldo de una sociedad convencida de que esas violaciones de derechos humanos son legítimas. La Unión Europea haría bien en criticar abiertamente el muro de Trump, pero eso la pondría en un dilema: ¿cómo condenar a Estados Unidos y al mismo tiempo permanecer impasible mientras miles de personas mueren cada año nadando hacia sus costas?”, dice Wolff.

Luicy Pedroza, del Instituto Alemán de Estudios Globales y Regionales (GIGA), disiente. "Al contrario de Estados Unidos, la Unión Europea no es un país soberano liderado por una persona con facultades ejecutivas que toma decisiones en materia de inmigración y las impone sin buscar consenso”, sostiene la politóloga, sugiriendo que la falta de coordinación comunitaria en el mar Mediterráneo –descrito desde hace tiempo como la frontera más mortífera del mundo– no debería inhibir a las instituciones europeas de censurar iniciativas oprobiosas como "la barrera antimexicana” de Trump o el alambrado de púas que el primer ministro Viktor Orbán mandó montar en Hungría. En lo que Wolff y Pedroza coinciden es en la falta de claridad de los objetivos de Trump.

"Si su meta fuera realmente frenar de golpe la entrada de indocumentados a Estados Unidos, alguien ya le habría dicho que la suya no es una idea innovadora o efectiva. Ese país ya ha intensificado sus controles migratorios antes y un tercio de la frontera binacional ya tiene vallas e incluso muros dobles como los que dividían a Berlín; donde no hay una pared de concreto o una alambrada hay desiertos inhóspitos y ríos caudalosos. Yo creo que lo del muro no pasa de ser una política simbólica y que Trump no podrá ufanarse de su éxito porque desde hace años se viene registrando un descenso considerable en la cantidad de indocumentados que entran a Estados Unidos desde México”, argumenta Pedroza.

"Eso se debe al endurecimiento de los controles fronterizos, pero también a la desaceleración económica de Estados Unidos; los migrantes tienen redes que les permiten conocer las fluctuaciones de la economía estadounidense y, cuando no hay empleo, tampoco hay migración porque migrar es un proyecto riesgoso que debe valer la pena. Al analizar la composición de la población de origen mexicano en Estados Unidos, salta a la vista que, en la última década, sólo el siete por ciento ha llegado al país sin documentos”, agrega la experta del GIGA. Wolff, el investigador de Osnabrück, señala otros aspectos relevantes: "La experiencia nos enseña que mientras mayor es la vigilancia en un punto de la frontera, más denso es el flujo migratorio en otro punto”.

La masonería y el mensaje críptico de Trump

La práctica totalidad de los presidentes de los Estados Unidos, desde la proclamación de su independencia, en 1776, han sido miembros de logias masónicas. Es el caso, por ejemplo, del primero, George Washington, y del último, Barack Obama. No consta que Donald Trump forme parte de la antigua fraternidad de la escuadra y el compás y, de hecho, lo habría demostrado con su programa electoral populista, xenófobo y autárquico, en las antípodas de los valores que representa la masonería 'regular'.

Trump anuncia una “gran investigación” por fraude electoral en elecciones

Donald Trump ha anunciado a través de twitter que pedirá una “gran investigación” sobre el fraude electoral que se produjo en las elecciones, una afirmación no respaldada hasta ahora por ninguna prueba tangible y que le ha enfrentado con miembros de su propio partido.

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