divendres, 27 de gener de 2017

Trump rectifica: los aranceles a México son sólo “una idea”

Tras firmar la orden ejecutiva para iniciar su gran promesa electoral de construir un muro en la frontera con México, contestada por el presidente de México con la cancelación de la reunión que iba a tener en Washington a finales de este mes con Trump, el secretario de prensa del nuevo gobierno de EEUU, Sean Spicer, soltó la gran bomba al decir que el país latinoamericano pagaría el muro con un impuesto del 20% sobre las importaciones. Ahora resulta que era todo el programa “sólo una idea que podría funcionar” pero que la respuesta generalizada a la barbaridad parece haber frenado. Los analistas apuntan a una recesión durante el mandato de Trump. Foto: Donald Trump de cara al carnaval de Niza, Francia.

Tras el revuelo montado, la Casa Blanca ha salido al paso para calmar el revuelo generado. El propio Spicer ha aclarado que sus palabras eran solo una propuesta para demostrar que existen fórmulas para que finalmente sea México quien financie el muro. El jefe del gabinete de Trump, Reince Priebus, señaló después que no hay una decisión firme de cómo se hará ya que la Administración tiene “un buffet de opciones”. Según su excusa, el secretario de prensa de Trump hizo su comentario para acabar con las preguntas de los insistentes periodistas que querían saber cómo iba a gestionar Estados Unidos que México pagara el muro. El presidente latino Enrique Peña Nieto ha dicho por activa y por pasiva que no lo van a pagar y de ahí surgía las dudas de la prensa.

Para Sean Spicer, el muro será un gran beneficio para la economía estadounidense, ya que dice que ganarán “10.000 millones de dólares anualmente” porque se reducirá el dinero que se emplea para rastrear inmigrantes ilegales. “Será una verdadera fuente de financiación”, dijo.

Los analistas apuntan a una recesión durante el mandato de Trump

La euforia por la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos ha llevado al Dow Jones, una de las referencias de Wall Street, a cotas históricas, por encima de los 20.000 puntos. Un panorama de mayor crecimiento vía inversiones billonarias impulsa a los inversores a la bolsa. Hasta ahora, todo son promesas. Bajadas de impuestos masivas, desregulación de sectores clave, mayor protección del mercado nacional... ¿Es algo fundamentado o la bolsa se nutre de la retórica trumpiana?

Los inversores a nivel global ven un panorama en el que los grandes riesgos para la economía se van disipando. Y la toma de riesgos ahora pasa por lanzarse a los parqués. Hay “un hambre por las acciones”, apunta en un análisis el Wall Street Journal. Pero esa visión positiva no va aparejada de mejoras en las previsiones de crecimiento. Ni por parte de la Reserva Federal ni por parte de los analistas. Hasta ahora, Trump ha asegurado que el PIB de Estados Unidos crecerá a tasas del 4%. Eso sí, no ha detallado bien cómo, haciendo que decenas de economistas tachen sus medidas de recetas mágicas. Lo que gusta a los inversores es que el gabinete Trump está formado por gente de los negocios, a favor del negocio. Y también que cualquier mejora en la dura reglamentación que se hereda de Barack Obama será bien recibida.

Tras el Brexit, buscaron refugio en los bonos para evitar la volatilidad en los mercados. Ahora, con un panorama de riesgo más despejado, el capital ha vuelto a inundar las bolsas, llevando al Dow Jones a las cotas históricas. “En un mundo con menores riesgos, los inversores ya no tienen tanto apetito por los activos super seguros”, prosigue el artículo. ¿Es tan bueno el panorama? Diversos analistas y los propios ritmos económicos del capitalismo llevan a recesiones cíclicas, en las que el capital se concentra cada vez en menos manos. Así, toca una recesión bajo el mandato de Trump. Hay señales que lo denotan: el crecimiento del beneficio corporativo ha disminuido y el flujo de caja de las empresas apenas cubre la inversión en capital y los dividendos. Además, Estados Unidos lleva ocho años de políticas ultraexpansivas, que han inflado el precio de los activos , y la Fed empezará a subir los tipos a un ritmo más apresurado con Trump, lo que puede descolocar a más de uno.

“Son los ingredientes de una contracción en la economía que provocará una recesión en 2018”, según la analista Gail Fosler. Cualquier crisis en Estados Unidos se transferirá al resto del mundo. Las políticas de Trump, con las inversiones multimillonarias, podría retrasar la llegada de esa crisis, pero no evitarla, apuntan diversos analistas. Una patada hacia adelante, según La Vanguardia.

El plan de inversiones de Trump empujará el crecimiento; el proteccionismo puede minarlo. A su vez, podría acelerar la llegada de la recesión con los efectos secundarios de una política proteccionista, que grava la importación. Eso podría subir los precios, lo que impulsaría la inflación, reduciendo el poder de compra de los americanos y obligando a la Fed a subir todavía más los tipos. Trump puede frenar o acelerar la futura recesión con sus políticas, lo que aún está por ver.

Peña Nieto: “México no pagará ningún muro”


A través de un mensaje de poco menos de tres minutos, el presidente de México, Enrique Peña Nieto, reaccionó este miércoles (25.01.2017) a la decisión de Estados Unidos de construir un muro en la frontera entre ambos países y la intención del presidente estadounidense, Donald Trump, de obligar a su vecino del sur a pagar por dicha obra, tal como había prometido durante la campaña avisando: "México ofrece y exige respeto”. En su alocución, Peña Nieto –sentado en una sobria oficina– aseguró que las autoridades mexicanas defenderán a los migrantes con todo el poder de la ley, y dio la orden de que los "50 consulados de México en Estados Unidos” se conviertan en "auténticas defensorías de los derechos de los migrantes”. Añadió que se brindará a quienes lo requieran "asesoría legal que garantice la protección” de los ciudadanos mexicanos. El muro de Trump no es ni innovador ni efectivo.

La masonería y el mensaje críptico de Trump

La práctica totalidad de los presidentes de los Estados Unidos, desde la proclamación de su independencia, en 1776, han sido miembros de logias masónicas. Es el caso, por ejemplo, del primero, George Washington, y del último, Barack Obama. No consta que Donald Trump forme parte de la antigua fraternidad de la escuadra y el compás y, de hecho, lo habría demostrado con su programa electoral populista, xenófobo y autárquico, en las antípodas de los valores que representa la masonería regular, informa El Triangle que de ese tema sabe, también, mucho. Pero hay testimonios diversos que apuntan a su adscripción o afinidad a estas secretas y muy diversas sociedades 'francmasónicas', y detalles reveladores, como la manera en que se da la mano.

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