dimarts, 28 de març de 2017

Llinares involucra a Felip Puig en la trama del Palau

Joan Llinares (foto), que en julio de 2009 sustituyó Fèlix Millet al frente del Palau de la Música tras destaparse el caso y para comprobar los hechos, ha ratificado los hallazgos que aportó a los juzgados para la instrucción de la causa, unos documentos que darían fe del desfalco de la institución y del pago de comisiones por parte de empresas a CDC a través de la entidad y en las que Ferrovial aparecía como el principal patrocinador del Palau. Ha descrito cómo el exconseller de Interior, Felip Puig, se interesó por la situación de los convenios con CDC en una llamada telefónica “un tanto curiosa” recibida en 2010. El exconseller Felip Puig “me preguntó si lo de los convenios estaba claro y si había más cosas”.

Llinares, que actualmente es el representante del Ayuntamiento de Barcelona en el Consorcio del Palau de la Música, en 2009 era el gerente del MNAC y el mismo Consorcio le pidió situarse al frente de la institución para hacer limpieza. En su declaración en el juicio de este martes, ha relatado el episodio en el que Felip Puig le pidió explicaciones sobre el estado de los convenios que el Palau tenía con la organización política. Fue un día estando en el despacho de Jordi Montull, el que fue mano derecha de Fèlix Millet, donde recibió una llamada. Sonaba un teléfono móvil en un cajón del despacho que él no tenía localizado. Una voz que se identificó como Felip Puig preguntó por los convenios que la entidad había firmado con la fundación Trias Fargas y sobre “si había más cosas”.

Cuando descolgó el teléfono, Llinares se encontró con que era el exconseller Felip Puig quien llamaba; “me preguntó si lo de los convenios estaba claro y si había más cosas”, ha precisado. El expresidente de la entidad ha incidido en que era una “línea directa que no pasaba por ninguna centralita” y que “iba directamente a quien estuviera en la mesa, que en ese caso era yo”, porque era un teléfono móvil que estaba en un cajón. En respuesta a Puig, Llinares le explicó que estaba en ello y que no había problema.

El exdirigente del Palau describió el episodio en mitad de su relato de la situación que tuvo que afrontar en su etapa al frente de la institución justo después de que estallase el caso. En su declaración ha citado en particular a dos personas más, además de a Félix Millet y Jordi Montull, a la hija del segundo, Gemma Montull, de quien ha dicho que era la persona que mandaba en el departamento de contabilidad y a Rosa Garicano, la que fuera directora general del Palau de la Música. De ambas ha explicado que intentaron obstaculizar su tarea. La primera con dilaciones a la hora de entregar documentación requerida, y de la segunda porque protagonizó un choque con un auditor al no querer entregar los convenios.

En respuesta a preguntas del fiscal Emilio Sánchez Ulled, Llinares ha explicado con detalle todas las pruebas que fue encontrando en su periodo al frente del Palau y a medida que se iba realizando la auditoría por parte de Deloitte. Entre otras cosas, ha desvelado que logró relacionar “las facturas injustificadas de tres empresas con un documento privado de pagos”, que encontró reticencias por parte de algunos trabajadores a colaborar, que había muchas obras de particulares facturadas a la entidad y que Ferrovial aparecía como el principal patrocinador del Palau.

De hecho, también ha descrito cómo alguna de las secretarias de Millet también mostró resistencia a la hora de abrir la caja fuerte de presidencia, si bien fue convencida, la trabajadora la abrió y se descubrieron unos 1.200 euros en efectivo en su interior. En cualquier caso, estos obstáculos fueron a menos cuando llegó el periodo vacacional. Fue entonces cuando la entidad se quedó desierta, Gemma Montull se fue de vacaciones a pesar de que insistió en quedarse y él pudo acelerar el proceso de investigación con la auditoría.

De hecho, la falta de colaboración y los intentos de obstrucción llegaron a tal punto que, según ha relatado, “había gente que se llevaba papeles” del Palau y que incluso estando ya él en su despacho, en el departamento de contabilidad situado en dependencias contiguas, algunos empleados fieles a la antigua dirección se dedicaron a triturar documentos comprometedores, y no sólo eso, también se “llegaron a borrar archivos informáticos”.

Llinares también ha descrito cómo llegó a pedir al director de seguridad que comprobase si se podían obtener indicios de movimientos de este tipo dentro del Palau. “Vi trasiego de documentos en dos días que fueron salvados” de las grabaciones, porque “el resto fue borrado”. En las imágenes se veía que había habido “salida de documentación con carritos y en bolsas”.

En este proceso, Llinares ha afirmado que encontró indicios de obras a particulares, algo que se confirmó a partir de agosto. Según ha dicho, se pudo certificar este final ilícito porque, entre otras cosas, se pidió contrastar y confirmar las facturas que se fueron examinando con los trabajos de obras. Así, se contrastó que eran obras que no se habían hecho en el Palau y que habían sido invertidas en sus casas particulares.

En cuanto al supuesto desvío de fondos a CDC, el fiscal considera que el partido cobró comisiones ilegales a Ferrovial a cambio de concederle obras desde administraciones públicas que controlaba el partido, y que estos pagos se camuflaban como donaciones al Palau e interponiendo a la Fundació Trias Fargas para hacer llegar el dinero a CDC. En este sentido, Llinares ha explicado que descubrieron estos convenios con la Trias Fargas -uno al año- de la época en que Fèlix Millet presidía el Palau, y se preguntó qué hacía esta institución “firmando convenios con una fundación de un partido”. Según ha explicado, los trabajadores del Palau le aseguraron entonces que ignoraban estos convenios, y luego se descubrió también entre la documentación del Palau un cuadro de pagos a esta fundación.

La otra supuesta vía de cobro de comisiones, a través de facturas a empresas (Hisparte, New Letter y Letter Graphic) por trabajos no realizados, Llinares ha explicado que también se opusieron a colaborar a pesar de que se les envió circulares para que explicaran qué había detrás de las facturas. “Nunca colaboraron para explicar qué había detrás de las facturas porque decían que no guardaban nada”, ha explicado. Sin embargo, los trabajadores del Palau le dijeron que no habían trabajado nunca con las empresas, que habían emitido facturas “muy elevadas”.

En el caso de estas empresas ha explicado cómo dedujo la relación entre ellas y CDC a través del Palau. En un principio, las cantidades no cuadraban y estuvo dándoles muchas vueltas hasta que descubrió que si a las cantidades de las facturas falsas de las empresas se les restaba el IVA, coincidían plenamente con el cuadro en el que aparecen los ‘pagos a Daniel’, en referencia al extesorero de CDC, Daniel Osàcar. Así, “deduje que la relación íntima de las facturas con este cuadro y la negativa de las empresas a colaborar, estaban directamente relacionadas”, ha relatado.

El exresponsable del Palau ha indicado que la contabilidad de la entidad era un desastre y que nunca había visto tantas cuentas bancarias a nombre de una entidad. Así, en la contabilidad, las cantidades de las que no se especificaba el origen era porque el ingreso se hacía el billetes pequeños, para gastos “mayoritariamente domésticos” y “de naturaleza privada”. Llinares supuso que “era dinero que iba a la caja de presidencia del Palau y luego se distribuía”.

También ha descrito la situación de Ferrovial como patrocinador del Palau. Fue en junio de 2010, con la auditoría prácticamente acabada cuando encuentra un documento que “expresaba la sensación de que había una interrelación” entre los ingresos del Palau por parte de Ferrovial y los pagos relacionados con estos ingresos. Se ven los famosos ‘pagos a Daniel’ con fondos de Ferrovial, que aparecía señalado por la auditoría como principal patrocinador del Palau, informa La Vanguardia.

Un testigo implica a Puig y Falcó, junto a Mas, en el caso Adigsa

Artur Mas no es la única figura del más alto nivel del Gobierno de la Generalitat señalada por el empresario José Antonio Salguero, uno de los testigos del caso Adigsa. Salguero, que ha reconocido que pagó dinero a Convergència a cambio de concesiones de obra pública, declaró que Mas estaba al tanto del chantaje que dice haber sufrido. Asegura que, cuando quiso cobrar por unos trabajos de remodelación, representantes del Gobierno catalán le dijeron que tenía que inflar un 20% sus facturas, y que Mas, entonces primer consejero (2003), le respondió al email con que fue informado de la situación que se dirigiera a su jefa de prensa y a Ferran Falcó, presidente de Adigsa, y también contactó con Felip Puig.

Palau: "Hay políticos que dicen que no conocen a Millet, cuando me los presentó él"

El abogado Juan Segura, que fue secretario de las juntas directivas de varias entidades vinculadas al Palau de la Música, ha declarado este martes en el juicio que se celebra por el saqueo de la entidad cultural, que tras el registro de los Mossos, en julio del 2009, algunos "políticos" denostaron al que era presidente del auditorio, Félix Millet. "Ahora dicen que no lo conocen, cuado me los presentó él", ha asegurado.

Oriol Pujol regaló a su hermano Jordi 500.000 € porque “le incomodaban”

Oriol Pujol Ferrusola, el único de los siete hijos del expresidente catalán Jordi Pujol que se dedicó a la política, ha afirmado este lunes en la Audiencia Nacional que entregó entre 2009 y 2010 a su hermano mayor Jordi 500.000 euros, supuestamente procedentes de la herencia de su abuelo Florenci y que estaban ocultos en cuentas bancarias en Andorra.


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