dimecres, 15 de març de 2017

Martin Schulz y la "nueva globalización" socialdemócrata

Berlín se encuentran representantes de sobre 120 partidos socialdemócratas cuando en todo el mundo "el populismo avanza", como afirma y reitera la prensa y medios de los conservadores y socialdemócratas que han gobernado y gobiernan -entre corruptelas y complicidades- la Europa neoliberal de los oligarcas. Así, en un mismo saco se coloca la hasta ahora aliada y servil Turquía de Recep Tayyip Erdogan, la Hungría bajo el fascista Viktor Orbán o los Estados Unidos del temido Donald Trump, obviando la herencia genocida de Obama, su premio Nobel de la paz más carnicero. En Holanda, el nazi del PVV Geert Wilders, llamado "populista de derecha" por la prensa de la führer Merkel, intenta hacerse con el poder; en Francia, la muy fascista Marine Le Pen, en mayo. En España, no hay que decirlo, ya gobiernan desde aquella sainetera transición de verdugo regente a monarca indecente. El aislamiento nacional de las oligarquías está presente en todos sus programas políticos: "Nosotros contra los otros, es el modelo político de negocios”, dijo Martin Schulz.

El jefe del Partido Socialdemócrata (SPD) y candidato a la cancillería fue el anfitrión de la jornada "Alianza Progresista” en Berlín. Más de 120 socialdemócratas y partidos socialistas se han organizado en una alianza que se fundó en 2013 por iniciativa del SPD y Sigmar Gabriel, como complemento de la Internacional Socialista. Foto: la Alianza Progresista, con Martin Schulz en el centro de la imagen.

En realidad, Gabriel, el jefe en funciones del SPD , quería ofrecer un discurso, pero no pudo hacerlo por motivos familiares y su compañero de partido, Schulz, lo sustituyó. También faltó Katharina Barley, secretaria general del SPD. La huelga en el aeropuerto de Berlín impidió su presencia en el acto. Schulz tuvo que inaugurar solo la conferencia. Evidentemente esto no supuso ningún problema y además lo hizo en cinco idiomas. Su discurso, que duró 25 minutos, en el fondo se centró en cómo poder parar el auge mundial del populismo y el nacionalismo. Lo que está sucediendo ahora es una "contrarrevolución contra la expansión del liberalismo”, dijo citando al historiador británico Timothy Garton Ash. El mundo está experimentado una regresión con respecto a "las supuestas certezas de nación y pueblo”.

Una tendencia a la que Schulz parece verle algo positivo. El nuevo nacionalismo obliga a todos a ver la globalización con otros ojos. Durante décadas se mostraba una imagen eufórica de la globalización. "La creciente desigualdad social y económica debía aceptarse como el precio por la libertad en tiempos de la globalización”, dijo Schulz.

Pero la globalización también tiene su lado positivo. Es un logro que en principio no se valore a las personas ni por el color de la piel, la religión o la nación de la que proceda, que se hayan abierto fronteras no solo físicas sino también intelectuales y haya aumentado el conocimiento de la humanidad. La globalización es un fuerte motor del desarrollo económico, también fuera de Europa. Al mismo tiempo se han producido duras diferencias entre los ganadores y los perdedores, con las consiguientes consecuencias. Los nacionalistas no profundizan en el debate sobre estas contradicciones, sino que buscan chivos expiatorios. "Las injusticias se las adjudican a los refugiados, a los extranjeros y, en caso necesario, al vecino”, añadió.

Como consecuencia, Schulz exige una revaloración y nuevo rumbo político de la globalización. A través de la acción práctica se debe demostrar que "queremos crear unos criterios estándar de una nueva globalización teniendo en cuenta nuestros principios y valores”, dijo. Las empresas deben hacer sus negocios de forma más transparente, los salarios deberían asegurar la vida de las personas y hacer que los sistemas de seguridad social sean de nuevo eficaces. Si llegase a ser canciller, Schulz asegura que se comprometería a que los procesos en torno a la globalización fuesen más justos. "Tenemos que dejar bien claro que el aislamiento no es la solución, porque ningún muro es lo suficientemente alto como para protegernos de los problemas globales”, informa DW.

Alemania: el Sarre prohibirá mítines de ministros turcos

El estado federado del Sarre (oeste de Alemania) prohibirá los mítines de políticos turcos en su territorio. La primera ministra del "Land", Annegrette Kramp-Karrenbauer, de la Unión Cristianodemócrata (CDU) que preside Merkel, anunció este martes su determinación de "adoptar las medidas que sean precisas" para "prohibir tales intervenciones" en el Sarre, fronterizo con Francia, donde habrá elecciones regionales el próximo 26 de marzo. Alemania no debe ser escenario de los "conflictos internos turcos", apuntó la jefa del Gobierno regional, quien subrayó que la legislación vigente otorga competencias a los "Länder" para prohibir actividades de extranjeros que atenten contra la convivencia entre alemanes y personas de otras procedencias.

Imputado Fillon por malversación de fondos públicos

El candidato conservador a la presidencia francesa, François Fillon, ha sido imputado este martes por malversación de fondos públicos, entre otros cargos, en relación con el caso de los supuestos empleos falsos atribuidos a su esposa e hijos, conocido como Penelopegate. Fillon compareció hoy de forma imprevista ante los jueces de instrucción, ya que estaba previsto que lo hiciese mañana, un adelanto “para poder hacerlo en condiciones de serenidad”, dijo a los medios franceses el abogado del candidato, Antonin Lévy.

Los disidentes antisocialistas eran fascistas (sobre el eurodiputado polaco Korwin-Mitte)

El escándalo desatado por el europarlamentario polaco Janusz Korwin-Mikke, tras sus declaraciones en las que describió a las mujeres como "más pequeñas, más débiles y menos inteligentes", ha hecho que miles de progres europeos se lleven las manos a la cabeza, sorprendidos por el descaro del susodicho eurodiputado.

La corrupción española es total y alarma al resto del mundo

José Zorrilla: La corrupción del Estado español es global y preocupa al mundo. En el índice de Transparencia Internacional pasamos de la posición 36 a la 41 sobre un total de 176 países. Dentro de la Unión Europea somos el 17 sobre 28. En fin, empatamos en esa clasificación con Brunei y Costa Rica. Y estos datos alarman a los reguladores globales. Empecemos por la división criminal del Departamento del Tesoro (FinCEN) de EEUU.

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