diumenge, 26 de març de 2017

Vídeo completo de “No abusarás. El mandamiento negado en la Iglesia de Francisco”

El documental argentino “No abusarás. El mandamiento negado en la Iglesia de Francisco”, que revela la política hipócrita y la complicidad del Estado del Vaticano en el encubrimiento de las denuncias contra los sacerdotes que cometieron abusos sexuales contra niños y adolescentes. En apenas media hora, el documental No Abusarás expone no sólo los testimonios de víctimas que fueron sometidas a vejaciones sexuales por parte de curas, sino que se adentra en los mecanismos de doble filo desplegados por los altas jerarcas de la iglesia, con el papa Francisco a la cabeza, para que las denuncias no lleguen a la justicia y así no tengan repercusión pública.

La película desvela los testimonios de argentinos como Julieta Añazco, que reveló los abusos del sacerdote Ricardo Giménez; de Fabián Schunk, quien denunció a Justo José Ilarraz, un prelado que este año será llevado a juicio por pedofilia; y de Daniel Sgardellis, que expuso las violaciones que perpetraron durante más de tres décadas los curas del Instituto Próvolo, al que asisten niños con déficits auditivos y de lenguaje.

La justicia argentina tramita en la actualidad 15 causas contra curas pederastas, casos en los que de nuevo se observa la complicidad de la iglesia católica con los victimarios, asegura Satur. El documental narra cómo dos comisiones de la ONU determinaron en 2014 que el Vaticano debía modificar su propia legislación interna, “porque en ella hay muchas piezas que confluyen en el encubrimiento de los abusos”.

“Es una práctica sistemática de miles de curas en todo el mundo, y las sanciones no son otra cosa que traslados, o a lo sumo, retiros de oración, algo perverso, porque hace borrón y cuenta nueva con sacerdotes que van a seguir reproduciendo sus prácticas”, precisa Satur. Fue la situación de algunos prelados de Italia que se refugiaron en el Instituto Próvolo durante la década de los 80, como el sacerdote Nicola Corradi, hoy detenido, que tuvieron bajo su responsabilidad a niños y adolescentes sordos con los que continuaron cometiendo aberraciones durante los siguientes 30 años.

“La iglesia actúa con una directiva: en vez de ir a la justicia ordinaria, desarrolla todo un trámite interno en el cual se analiza el caso, y la forma de resolución que encuentra es el traslado de los victimarios para que no esté en frente de los niños abusados, sino frente a otros”, aclara el periodista. Con las víctimas, en cambio, “hay un intento permanente de convencimiento para que los hechos no transciendan, diciéndoles que son desvíos o enfermedades de las sacerdotes, y ofrecen arreglos económicos a cambio de que los denunciantes no recurran a la justicia”.

En su propio país, el papa Francisco ha operado de acuerdo a esa conducta, añade Satur. Como presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, el entonces cardenal Bergoglio encargó la redacción de cuatro libros en defensa del cura Julio Grassi, condenado en 2009 a 15 años de prisión por abusar sexualmente de un menor. El último de los libros fue publicado en 2013, cuando el cardenal había ascendido hasta la jefatura de la iglesia católica, y Grassi finalmente pisaba la cárcel tras la ratificación de la pena por parte de la Corte Suprema de la provincia de Buenos Aires, que fue confirmada esta semana por la Corte Suprema de Argentina.

En el documental también participa la fundadora de SNAP, Bárbara Blaine, muy conocida a partir de la película estadounidense Spotlight, ganadora del Oscar a la mejor película en 2016. Blaine pide cambios de fondo en el Código Canónico para que intercedan en las comisiones de investigación del Vaticano especialistas ajenos a la órbita católica, y para que los sacerdotes sospechosos de abusos sean llevados directamente, sin intermediaciones eclesiásticas, ante la justicia ordinaria. La película concluye con testimonios de las víctimas que aluden a una preocupación recurrente: su temor a que otros niños estén padeciendo en el presente lo que ellas sufrieron durante años, informa Público.

Bergoglio reduce a escondidas las sanciones a pederastas

Nicole Winfield, la vaticanista de la agencia norteamericana Associated Press, dio una primicia que impactó por el desconcierto que causa: el Papa Francisco, que reiteradamente promete “tolerancia cero” con los curas que abusan sexualmente de menores, redujo “discretamente”, o sea sin hacerlo público, las sanciones a “un puñado” de clérigos pedófilos. Su decisión cayó mal entre las víctimas y los asesores pontificios.

La bula de la casta de pervertidos nazicatólicos

Son los máximos representantes de la secta católica vaticana en su territorio o diócesis. En sus dicursos, artículos en prensa y programas en radio, exponen supuestamente la falsa, supersticiosa y absurda "doctrina cristiana" a sus fieles, tan creyentes como ignorantes, y pontifican sobre cómo deben actuar en su vida siendo unos amorales, hipócritas, ladrones y degenerados.

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