diumenge, 9 d’abril de 2017

El 3% del nazicatolicismo fascista: mismos testaferros, marisquerías, cotos de caza y palcos de fútbol

La corrupción que ha anidado en torno a los Gobiernos nazicatólicos y corruptos de CiU y del PP durante las últimas décadas tienen muchos puntos en común, según han ido desvelando sucesivos testigos en sus declaraciones ante los tribunales que las investigan, incluídas sus raíces en el franquismo monárquico. Para empezar, las comisiones ilegales. Tanto en Gürtel -la red que ha sacudido los cimientos del Partido Popular y ha llevado a la cárcel a su tesorero, Luis Bárcenas- como en el caso Palau- que ha sumido en una grave crisis a Convergència de Cataluña hasta el punto de obligar a la refundación del partido- los empresarios tuvieron que pagar mordidas de en torno al 3% para hacerse con adjudicaciones públicas. Los diferentes sumarios de corrupción que se instruyen en Cataluña y Madrid certifican que, pese a las supuestas diferencias ideológicas y las posiciones irreconciliables en el debate territorial, las tramas político-empresariales en una y otra comunidad han compartido métodos, protagonistas, testaferros, porcentajes en las mordidas e incluso marisquerías donde celebrar los contratos públicos.

En el caso de Madrid fue el propio cabecilla de la trama, Francisco Correa, quien lo confesó con pelos y señales en la sede de la Audiencia Nacional que juzga la primera etapa de Gürtel. El pasado 13 de octubre el cerebro de la red detalló a preguntas de la fiscal de Anticorrupción Concepción Sabadell su participación en las mordidas y el atajo para hacer llegar dinero al tesorero del PP: "Reunía a un empresario que nos daba la licitación para ver si la obra podía ser para nosotros, yo se lo pasaba a Luis Bárcenas, que lo gestionaba con el correspondiente ministerio. Si el empresario conseguía la obra, yo pagaba la comisión del 2% o del 3% a Génova".

En Cataluña quien lo cantó todo fue el expresidente del Palau de la Música Félix Millet, uno de los principales acusados en este caso de financiación irregular, cuando compareció en la Ciutat de la Justicia el pasado 8 de marzo. El relato del hombre que estuvo casi dos décadas al frente de esta fundación pública (presidió el Palau entre 1990 y 2009) desgranó el camino de las comisiones ilegales y se explayó sobre el procedimiento para que parte de las mordidas acabasen en el hombre del maletín de CDC.

Confesó que el Palau, el escenario de los grandes conciertos clásicos de Barcelona, tenía una puerta de atrás por las que entraban las comisiones ilegales que las constructoras pagaban para que el Govern les adjudicase obra pública. Dio detalles del reparto de las mordidas, que eran del 4%, y de hasta qué punto se habían sistematizado las entregas: 2,5% para Convergència de Cataluña, 1,5% para el propio Millet y un 0,5% para el segundo de este en la institución, Jordi Montull. En total a esta caja B fueron a parar siete millones de euros. Las revelaciones de los ocho años de instrucción del caso Palau evidencian que el expresidente catalán Pascual Maragall se quedó cortó cuando en 2005 dirigió al entonces líder de la oposición en Cataluña Artur Mas aquella famosa frase que tanto indignó al pujolismo: "Ustedes tienen un problema que se llama el 3%".

Igual que Correa en Gürtel, Millet hizo memoria sobre pagos en maleteros de coches en el aparcamiento de la ópera y aludió a una fundación, la Trias Fargas, que sirvió como intermediaria para hacer llegar el dinero a las arcas de Convergencia. También mencionó el nombre de Ferrovial, una de las grandes constructoras españolas, como pagadora de mordidas. En la Audiencia Nacional Correa citó, entre las supuestas empresas que urdieron sobornos, a OHL, Dragados y ACS. Inmediatamente después, estos tres gigantes del ladrillo anunciaron acciones legales contra el cabecilla de la red.

En Madrid también hubo una fundación que sirvió para encarrilar los pagos en B al PP bajo la presidencia de Esperanza Aguirre se llamaba Fundescam y si no hubo condenas fue porque los tribunales determinaron que los delitos habían prescrito. Pero los grandes casos de corrupción de Cataluña y Madrid comparten bastante más que procedimientos. La letra pequeña de los sumarios apunta detalles que hacen ver de qué manera esos supuestos bandos irreconciliables compartieron aficiones y lujos. Como las cacerías.

En los mismos montes de Ciudad Real y Toledo donde la empresa Dyco implicada en la trama Púnica -que indaga sobre adjudicaciones por 250 millones de euros en distintas administraciones- pagaba comilonas y disparos a cargos del PP madrileño, incluido el lugarteniente de Aguirre, Francisco Granados, estaba invitados importantes cargos del último Gobierno de Artur Mas, como el exconseller de Justicia y actual diputado de Junts pel Sí, Germá Gordó. Según consta en la investigación del llamado 3%, otro de los escándalos que agitan Cataluña, pagaba la constructora catalana Oproler, y Gordó no llegó a presentarse en ese coto de caza durante la suelta de perdices. Oproler sí agasajó al tesorero de Convergència, Andreu Viloca, con entradas para el estadio Santiago Bernabéu, palcos de ópera y mariscadas en el restaurante madrileño La Trainera.

Esta marisquería era según Correa el lugar preferido por su socio Alvaro Pérez, el Bigotes, y Jesús Sepúlveda, el alcalde de Pozuelo, para ir a comer angulas. El cerebro de Gürtel justificó así durante el juicio un apunte de 600 euros de la contabilidad de la red que no estaba claro. Los tesoreros del PP y Convergencia también tenían en común una agenda de papel en la que que iban apuntando todo a mano. Viloca en Cataluña. Beltrán Gutiérrez en Madrid. Ambos están imputados y su caligrafía la examinan ahora en los tribunales de uno y de otro lado.

Que la distancia entre el pujolismo y el PP no siempre fue la que se esfuerzan ambos bandos en escenificar ahora lo subrayó el propio Millet, en su declaración ante los fiscales anticorrupción a finales de marzo. El recaudador confeso de Convergència recordó que fue durante su etapa como patrono de la Fundación Faes en Cataluña, entre 2003 y 2004, cuando las subvenciones del Ministerio de Cultura del Gobierno de Aznar se multiplicaron hasta llegar a los 12,6 millones de euros que aportó para la ampliación del Palau.

La investigación a la fortuna de los Pujol ya había puesto de manifiesto que el clan catalán había usado el mismo vehículo financiero para ocultar el dinero en Suiza, la fundación Favona del banco de Ginebra Lombard Odier, que el vicepresidente primero del Gobierno de Aznar, Rodrigo Rato, exponente máximo de la política económica del PP a finales de los noventa y principios de 2000, informa eldiario.es.

Admitida la querella andorrana contra la policía patriótica de Fernández Díaz

A la policía patriótica, que impulsó el anterior ministro español del Interior, Jorge Fernández Díaz (PP), se le están acumulando los enemigos en los juzgados de Andorra. La batllia -juzgado de instrucción- que se encarga de indagar sobre las supuestas amenazas y coacciones recibidas por altos cargos de la Banca Privada de Andorra (BPA) de parte de policías españoles ha admitido a trámite la querella presentada en enero por el Instituto de Derechos Humanos de Andorra (IDHA) contra el comisario Marcelino Martín Blas y el inspector Celestino Barroso.

Millet y Montull dictaban las mordidas a CDC

Jordi Montull, mano derecha de Félix Millet en el Palau en la Música, fue el artífice de los documentos en los que aparecen las supuestas comisiones de Ferrovial a Convergència canalizadas a través de la entidad cultural y sobre todo, el ideólogo de un cuadro en el que figuran pagos a Daniel, al que el mismo expresidente del auditorio indentificó como Daniel Osàcar, extesorero de CDC. Así lo han declarado este jueves en el juicio por el saqueo del Palau dos secretarias de Montull.

Un bombero no quiso custodiar armas para los asesinatos de Arabia Saudí

Un bombero se enfrenta a una suspensión de empleo por negarse a custodiar una carga de bombas por una cuestión de objeción de conciencia. El 13 de febrero de 2017 un cabo de bomberos del Servicio de Extinción de Incendios de la Diputación de Bizkaia, se acerca junto con otros dos compañeros al Puerto de Bilbao para custodiar y supervisar un cargamento de material peligroso.

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