divendres, 5 de maig de 2017

BCN: El Ayuntamiento y la chapuza del túnel de Glòries

Una chapuza es el túnel de Glòries, la obra municipal más importante de Barcelona que ha de canalizar el tráfico de la capital catalana hacia el norte y la Costa Brava, es una obra megalómana y carísima que ahora está en la cuerda floja. Cuando ya lleva dos años realizándose, hay escollos tan importantes como los de que aparecen infraestructuras en lugares donde, según los planos del ayuntamiento, entonces en manos de CDC, no había nada. Y es que algún técnico de Bimsa (la empresa municipal de la que depende la adjudicación) puso a voleo la ubicación de un colector y del túnel de Adif, que pasa por el mismo lugar, en los planos, por lo que el nuevo túnel y el ferroviario chocaban.

El túnel, que debe solventar el crucial cruce de avenida Meridiana con Diagonal, comenzó a construirse a finales de 2014. Pero, cuando ya estaba muy adelantado, las constructoras se encontraron con que los planos facilitados por el ayuntamiento estaban mal: habían puesto en otro lugar un túnel de Adif que pasa por el mismo lugar, por lo que el túnel que se construye y el ferroviario chocaban. Por ello, se hace necesario excavar un segundo túnel tres metros más por debajo del proyectado. Lo malo es que, en ese supuesto, se encuentran aguas freáticas, por lo que también es precisa una obra adicional para salvar ese problema. En total, la obra, adjudicada en más de 60 millones de euros, pasaría a costar el 60% más, es decir, hasta casi 100 millones.

Esa cifra salió a relucir en una reunión que hace unas semanas tuvieron los responsables del ayuntamiento con representantes de las empresas que participan en la UTE constructora (Comsa, Copisa, Benito Arnó y Rogasa). Fuentes del consistorio, sin embargo, señalan que el coste se disparará solo “un 20% aproximadamente”. Esta es la cifra que figura en un informe encargado por la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, sobre el tema, que le fue entregado el 20 de febrero pasado. Con él, pensaba descargar las culpas sobre el retraso y el coste de las obras en terceros. Y por eso se lo encargó a un organismo externo: el Instituto de Tecnología de la Construcción de Cataluña (ITEC).

El informe, que firma, entre otros, Francisco Diéguez, director general del ITEC, señala ocho motivos que justifican el incremento de costes y el retraso en las obras. De ellos, el más importante es “la verificación de la geometría y situación de las estructuras existentes (túneles de Renfe y colectores). Detección de la mayor profundidad del muro pantalla de uno de los túneles de Adif y de la mayor profundidad del sifón del colector que cruza por debajo de los túneles centrales de Adif”. Lo hilarante del caso es que en otro párrafo, el informe señala que el sifón que ahora molesta al túnel estaba contemplado en los planos proporcionado por el ayuntamiento a las constructoras, “pero sin su definición geométrica comprobada, sino estimada”. Vamos, que algún técnico municipal lo situó en el plano sin saber muy bien dónde estaba.

Esto quiere decir que en los planos proporcionados por los técnicos de Bimsa, los túneles ferroviarios y los colectores figuraban más cercanos a la superficie de lo que estaban en realidad, por lo que el túnel que ahora se construye (y que debe descongestionar Barcelona hacia el Maresme) se diseñó siguiendo esos planos. Y, como todo túnel, las máquinas comenzaron a excavar en los extremos, por lo que cuando estaban cercanos a encontrarse, descubrieron que chocaban con el sifón del colector y con el túnel de Adif.

Ahora, las obras están paralizadas porque se ha de hundir más el túnel del tráfico. Por si fuera poco, en la excavación se encontraron “antiguos elementos de hormigón” no previstos en los planos municipales, además de un “estado muy deficiente de las infraestructuras de Adif, especialmente del hormigón de los hastiales del túnel de Maçanet y la inexistencia de losa de solera bajo la plataforma ferroviaria en los túneles del lado Besòs”. La inexistencia de esa losa provoca que tengan que reforzarse todas las obras. Además, como señalan en otro apartado, los túneles de Adif tienen “hormigones de baja calidad que presentan defectos como fisuras y porosidades importantes. También la importantísima presencia de restos de fundamentos de antiguas estructuras, algunas no bien conocidas y otras con mayores dimensiones que las esperadas”. En resumen: una gran chapuza que ha enterrado decenas de millones de euros del erario público.

Lo malo es que si se hace un nuevo túnel pero más abajo, surge otro problema añadido: su pendiente estaría cercana al 8%, por lo que el nuevo trazado ha de afectar a toda la obra y obliga a la necesidad de recalcular los muros pantalla de la obra. En el informe del ITEC, sin embargo, se da por bueno un hundimiento del túnel de 1,55 metros en su punto álgido, pero posiblemente, y dado que no hay losa solera bajo las vías de Adif, el trazado definitivo tenga que ir hasta tres metros más abajo.

El miércoles, a última hora de la tarde, la responsable de Urbanismo de Barcelona, Janet Sanz, tuvo una audiencia pública con vecinos de Poblenou, donde se realiza esa obra, pero no hizo mención al informe. Un técnico de la empresa municipal Bimsa, de quien depende la obra, en cambio, pidió perdón a los vecinos por las molestias causadas. Sanz preguntó a los asistentes a la reunión de este miércoles si debían seguir con las obras y realizar otro túnel. La respuesta fue una unanimidad para continuar. La concejala cortó la reunión anunciando que el equipo de gobierno del ayuntamiento tenía otra opinión y que va a rescindir los contratos con las constructoras encargadas. “El lunes de la semana pasada, el consejo de administración de Bimsa acordó paralizar las obras y volver a licitarlas”, señalan fuentes municipales. Ello se ha hecho, según estas fuentes, “después de estudiar los informes técnicos y jurídicos que hemos hecho y, especialmente, la auditoría del ITEC”.

En sus conclusiones, esta auditoría destaca que hubo “información incorrecta e incompleta reflejada en la documentación ‘as-built’ de las infraestructuras ferroviarias y su saneamiento existentes”, especialmente “en el sifón del colector bajo las líneas de Adif”. Ello supuso una bajada del rasante de 1,55 metros. Pero aun así no ha sido suficiente: se necesita un túnel que vaya tres metros más hundido para no chocar con los colectores ni con las vías de Adif.

Y dice más adelante: “Se puede considerar que, en caso de haber conocido la situación real del muro pantalla y del colector en el momento de redactar el proyecto constructivo, y conocidas el resto de incidencias que han sobrevenido a lo largo de estos 22 meses (…) se hubiesen ahorrado cargas para los intervinientes, promotor, constructor y dirección facultativa, correspondientes a gastos ligados al incremento de plazo y gastos en reingeniería. Además, el promotor habría dispuesto de la información real para poder valorar su viabilidad”. De ahí que afirmen que todos los imprevistos que se han encontrado las constructoras y el aumento de gastos en la ejecución “justifican el importe económico y el nuevo plazo contemplados en el proyecto modificado que se está redactando”.

Según las fuentes municipales consultadas, el retraso de las obras se prevé de 19 meses. Sanz puso el miércoles su empeño en señalar que para 2020 puede estar acabado el túnel. Pero eso es solo una suposición. Los vecinos acabaron abucheándola. Y eso sin sacar a la palestra el demoledor informe del ITEC, que deja al ayuntamiento por los suelos. O los subsuelos, según se mire, informa El confidencial.

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