divendres, 5 de maig de 2017

Gallardón y Botella regalaron 16 M por software que no se hizo

T-Systems (Telefónica) e Indra se llevaron la parte del león (14 millones) del desastroso proyecto +TIL del Ayuntamiento de Madrid, externalizado durante 10 años por los gobiernos del PP para que empresas privadas como Iritec y TAO acabaran desarrollando programas de gestión que ahora comercializan, sin que dieran nada a cambio del dinero público que cobraron. Para el PP lo más rentable es privatizarlo todo. Eso ha sido siempre así... para sus amigos, y especialmente cuando lo que se privatiza es dinero público. Un ejemplo más de esa codicia y corrupción es el excelente negocio –para unos pocos– que hicieron sus gobiernos municipales nazicatólicos con el proyecto +TIL, que pretendía ser un innovador programa informático para los tributos de Madrid y era un trasvase de fondos públicos a compañías privadas: durante diez años, el fascista Alberto Ruiz-Gallardón y la corrupta e inepta Ana Botella regalaron 16 millones de euros a diversas compañías subcontratadas para desarrollar un software que jamás hicieron.

Eso sí, esas empresas –pertenecientes a Telefónica e Indra– emplearon ese tiempo y dinero en desarrollar sus propios sistemas informáticos de gestión tributaria, que hoy comercializan en beneficio propio a diferentes ayuntamientos, como el de Gijón, sin que en cambio hayan facilitado al de Madrid ningún programa operativo a cambio de los fondos públicos que cobraron y que duplicaron con creces el presupuesto aprobado por la Administración. En realidad, el Ayuntamiento de Madrid más que triplicó el presupuesto formulado en diciembre de 2005 para implementar un "nuevo Sistema Informático de Ingresos Municipales", que ascendía a poco más de 7,5 millones de euros y acabó costando –sin resultado ninguno– casi 21,7 millones de los contribuyentes madrileños, violando además todas las condiciones básicas del pliego de la contratación:

Como se puede ver en el fragmento anterior de la primera página (de un total de 87) del Pliego de Prescripciones Técnicas del expediente 147/2005/11043, que dio origen al proyecto +TIL, no sólo la Administración había fijado un presupuesto total (7.552.800 euros) que fue groseramente violentado, sino que establecía un plazo máximo de de fin de proyecto de 26 meses y estipulaba: "No procede una posible prórroga". Lo que ocurrió fue descarado: la inversión pública en ese programa fue prorrogada un año tras otro (al final del periodo máximo estipulado, en 2008, lo invertido ya rozaba los 10 millones de euros) sin cumplir ni uno solo de los requerimientos de la contratación, hasta que cuando el PP perdió las elecciones, y se vio obligado a ceder el gobierno municipal a Ahora Madrid, diez años más tarde, se habían dilapidado 21,7 millones en ese programa, como se puede comprobar en la siguiente tabla, facilitada a Público por el actual Consistorio:

Desembolsos efectivos del Ayuntamiento de Madrid en el programa +TIL.

Además, cuando el equipo de Manuela Carmena llegó al gobierno municipal, en junio de 2015, se encontró con que se había previsto la licitación de un nuevo contrato para desarrollo, soporte y mantenimiento del programa +TIL, como un concurso abierto, por importe de 9.428.550,87 euros. Así que, de no haber perdido la Alcaldía el PP, los contribuyentes madrileños habrían desembolsado un total de más de 31 millones de euros en un proyecto faraónico (del que todavía no se ha obtenido resultado ninguno) que sólo ha estado enriqueciendo a empresas privadas amigas de ese partido: Indra está implicada en la presunta financiación ilegal al PP de la Comunidad de Madrid en los casos Púnica y Lezo, y el propietario de Iritec, Ricardo Mur, fue teniente de Alcalde del PP en Zaragoza.

Por supuesto, el nuevo equipo de Ahora Madrid desistió del nuevo contrato previsto por el PP, sin haber llegado a abrir las ofertas ni haberse convocado la Mesa de Contratación, y decidió efectuar ese desarrollo internamente, puesto que el Organismo Autónomo Informática del Ayuntamiento de Madrid (IAM) cuenta con unos 500 empleados. De hecho, para poner en marcha de nuevo el desarrollo de ese proyecto +TIL –en el que se habían dilapidado 16 millones (los otros 5,7 millones se gastaron en infraestructuras, como ordenadores, servidores o licencias, que se pueden aprovechar)–, sólo ha hecho falta una ampliación de personal de 8 plazas de nivel 22 y una de nivel 26.

En cuanto al mantenimiento del hardware, una vez cerrada la sangría hacia las empresas privadas externas amigas del PP, se ha dotado un presupuesto de medio millón anual a Axpe Consulting y Oracle. Y las labores de mantenimiento correctivo, adaptativo y evolutivo están siendo realizadas por personal del IAM, en tanto se adjudica un nuevo contrato, que sólo ascenderá a unos 390.000 euros. En cambio, durante la gestión del PP, T-Systems se embolsó 8,7 millones de euros e Indra otros 5,2 millones, sin que produjeran resultado ninguno de utilidad para el Ayuntamiento de Madrid. Porque lo más sangrante de toda esta historia es que las empresas subcontratadas demostraron una total ineficacia, y un desprecio absoluto de las condiciones de la contratación –fijadas en el pliego, como se puede comprobar en los folios reproducidos al final de esta crónica–, pero fueron contratadas de nuevo, año tras año, por el gobierno municipal del PP.

"Yo denuncié a los propios responsables de la administración del Ayuntamiento la chapuza que se estaba haciendo con ese programa +TIL, y les advertí sobre el riesgo que se corría si se seguía con el proyecto", declara a Público un informático que tuvo un alto cargo técnico en aquella época y que no quiere ser identificado para no comprometer su carrera profesional. "También me entrevisté con Concepción Dancausa [cuando era la primera teniente de Alcalde] en la sede que tenía en Madrid, en Alcalá, y ni puñetero caso".

De hecho, pese a recibir ese aviso de un especialista altamente cualificado, en los siguientes años de gestión de Dancausa, en el equipo de la entonces alcaldesa Ana Botella, se incrementó el presupuesto dedicado al +TIL en un millón más de euros cada año, como se puede apreciar en la tabla ofrecida más arriba. El jefe informático acudió también a la oposición, denunciando la situación tanto a concejales el PSOE como de Izquierda Unida, sin que le hicieran caso, y sólo los de UPyD, como Mariano Palacios o David Ortega, se lo tomaron en serio. Pero no contaban con puestos suficientes en el Consistorio como para llevar el tema a un pleno.

Ortega fue uno de los que formuló una pregunta directa a Dancausa [hoy delegada del Gobierno en Madrid], cuando ya se habían enterrado "diez millones de euros" en el +TIL (en realidad, ya llevaban 16 millones) sin obtener resultados, y recibió una respuesta (en la Comisión de Economía, el 21 de febrero de 2013) del entonces gerente del IAM, José Miguel González Aguilera, que sólo echó balones fuera: "Es un proyecto muy complejo" (...) "estamos trabajando tanto la Agencia Tributaria como el equipo de Indra en Zaragoza, Barcelona y Madrid" (...) "somos entre 50 y 60 personas trabajando en el lanzamiento del proyecto, que esperamos que se ponga en marcha en breve plazo" (...) "hemos hecho cuatro ciclos de pruebas y estamos terminando el quinto" (...) "son casi mil millones de registros y no queremos perder ni un solo dato"...

Sin embargo, la versión de los informáticos que trabajaron en el proyecto en aquella época es bien distinta. Para empezar, decía uno, "mil millones de registros lo mueve un MYSQL normalito. ¿Lo están picando todo de nuevo? ¿No saben pasar datos de un sistema a otro? ¿Esta gente nos quiere tomar el pelo?".

En cuanto a la virtud de trabajar simultáneamente en tres ciudades, uno de los empleados en aquel despropósito explicaba: "Tener que hablar con tu analista inmediatamente superior por Google Talk porque él trabaja en Barcelona, y usar Google Talk, porque ni las luces les daban para montar un servidor de Pandion y repartir correos de empresa. Tener un proyecto con la friolera de 1.000 tablas en la misma base de datos, en el mismo proyecto... ¿Para qué se inventó la programación por módulos? No, el proyecto en una sola carpeta, y cada vez que tengas que desplegar tienes que hacer un update de 50 personas violando el código".

"Cincuenta becarios (como yo lo era, no nos engañemos) que es la primera vez que trabajan con un gestor de versiones. Cincuenta novatos con SVN es como salir de cacería con 50 niños de 8 años y rifles automáticos: van a pasar accidentes, que pueden paralizar a las otras 49 personas y echar a la mierda el trabajo de días. Sin contar la tecnología totalmente obsoleta que se usaba...".

Porque, en realidad "la mayor parte del proyecto no lo hizo Indra, lo hizo Iritec (ahora se llama Hiberus), que es propiedad de Ricardo Mur, quien era el teniente alcalde de Zaragoza, del PP", explica un responsable del desarrollo. Y lo que hizo Iritec fue malcontratar a medio centenar de becarios inexpertos. ¿Por qué se externalizaba ese desarrollo deficiente a precios astronómicos cuando el Ayuntamiento de Madrid contaba con especialistas propios? La explicación da miedo:

"Iritec/Hiberus participa en una empresa que sí que ha comercializado un programa de gestión tributaria para ayuntamientos. O sea, el Ayuntamiento de Madrid le paga a Indra para que le pague básicamente a Iritec, para que desarrolle un producto para ellos que nunca llega a buen término. Pero por otro lado y en otro departamento (yo estuve en la sede de Hiberus varias veces), tiene en otro ala otro grupo de trabajo que en teoría nunca contacta con el del Ayuntamiento de Madrid y que están desarrollando también un sistema tributario. O sea que nosotros le estamos financiando con nuestro dinero esa iniciativa privada", explica otro especialista a Público.

"Y ese otro proyecto funciona… ¡claro que funciona! Tienen un montón de sitios donde está montado. Por ejemplo, el Ayuntamiento de Gijón. La empresa se llama TAO, que tienen a medias T-Systems e Iritec… En definitiva, sí que han sacado un sistema que funciona, pero en privado, para beneficio de ellos. Para el Ayuntamiento no lo hicieron, pero parece que el know-how fue muy útil para sacar un proyecto propio. ¿Y a quién pertenece Iritec, que trabaja para los dos? Pues al PP… a alguien del PP".

Lo cierto es que cuando llegó Carmena a la Alcaldía de Madrid el programa +TIL no servía para nada: sólo se había migrado el impuesto IVTM y la tasa Ejecución Sustitutoria, dos temas simples, y se habían dejado fuera los asuntos más complicados, como la gestión de multas. Dancausa había prometido una y otra vez que con ese programa se podrían no sólo unificar todos los tributos de los madrileños, sino también fraccionar el IBI (por ejemplo), pero finalmente el IBI se pudo fraccionar con el sistema antiguo y gracias a los parches que hicieron los informáticos municipales.

Entretanto, los que trabajaron en el proyecto externalizado de Iritec echan pestes de lo que se hacía: "+TIL con T-Systems eran 50 informáticos que no llegábamos a mileuristas ni de coña, con contrato por obra, así que sí, sin cobrar ni un duro". "Yo trabajé en +TIL para una subcontrata de T-Systems aquí en Zaragoza, hasta que en 2009 nos echaron a todos a la puta calle porque el proyecto en sí era una mierda enorme e inútil. Si vierais lo que yo he visto respecto a este tema, le pegaríais fuego al Ayuntamiento de Madrid, a la sede de T-Systems y a la de la subcontrata (que antes se llamaba Iritec), eso os lo aseguro".

Ahora bien, lo más sospechoso es la subcontratación: Iritec fue la empresa subcontratada por T-Systems durante 4 años, en los que facturó casi 9 millones de euros sin resultado alguno. Después lo intentó Indra, durante otros 4 años y cobrando más de 5 millones, con el resultado de sólo un impuesto migrado. Pero ambas trabajaron, como subcontrata principalísima, con Iritec, de Zaragoza. ¿Por qué escogió Indra también a Iritec después de haber fallado ésta en el intento con T-Systems?

Fuentes conocedoras de la operación han asegurado que "eso de la subcontratación puede ser importante porque, según dijo en privado el jefe de proyecto, Agustín de Marcos, a Indra le impusieron trabajar con Hiberus (entonces Iritec). Es decir, el Ayuntamiento echó a una empresa (T-System) y obligó a su sustituta a trabajar con la misma subcontrata principal (y casi diría responsable del fracaso). La empresa de Mur. Y ello, saltándose las condiciones de la oferta".

Más aún, en medio de ese proyecto fallido Ricardo Mur se convirtió, en enero de 2012, en el consejero delegado de Hiberus, creada por Iritec, Comex e Ibercentro como la nueva consultora tecnológica de referencia en Aragón. Y, poco más de dos años después, Mur fue elegido presidente de la Confederación de Empresarios de Zaragoza. Una brillante carrera empresarial que en absoluto corresponde con éxitos de sus empresas... al menos en lo que respecta a los contribuyentes madrileños, informa Público.

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