dijous, 6 de juliol de 2017

BCN: El Guardia Urbano murió estrangulado

El crimen de un agente de la Guardia Urbana de Barcelona cuyo cuerpo apareció calcinado en una pista forestal en el pantano de Foix esconde un móvil pasional. Así se apunta en los atestados de los Mossos d’Esquadra que han dirigido la investigación y que constan en el sumario judicial cuyo secreto fue levantado la semana pasada. La investigación apunta que los tres guardias urbanos, los dos detenidos y el fallecido, formaban un triángulo amoroso violento que culminó con el estrangulamiento mortal de uno de ellos. Los Mossos no llegan a una resolución concluyente de los hechos pero apuntan dos hipótesis. La primera, que la detenida Rosa Peral habría matado a su novio, Pedro R., y habría pedido ayuda al otro arrestado, Albert López, con quien había mantenido una relación anterior pero de la que todavía albergaba esperanzas. La ­segunda posibilidad es que ambos hubieran actuado de común acuerdo.

La investigación no ha podido determinar si el cuerpo de Pedro fue descuartizado a pesar de que al cadáver le faltaban extremidades. Durante la reconstrucción, Rosa detalló los hachazos que Albert le propinó a su novio para asesinarlo. El hacha nunca apareció, pero el detenido admitió que en uno de los encuentros posteriores a la desaparición de Pedro hizo una barbacoa en casa de Rosa en la que tuvo que cortar leña con un hacha.

Un hecho que revela lo retorcido de este caso es que, a pesar de que Pedro estuvo cinco días desaparecido, hasta que se encontró su cadáver, el detenido durmió cinco noches seguidas en casa de la detenida. Y los investigadores no lo pasaron por alto. Las declaraciones que prestaron ante los Mossos fueron clave para incriminarles. La detenida Rosa Peral contó a los Mossos que su novio Pedro se había marchado de casa después de tener una fuerte discusión. Al día siguiente, recibió la visita del otro arrestado, Albert López Y fue ahí cuando su comportamiento les delató. El joven se quedó a comer, a cenar y a dormir justo al día siguiente de la desaparición de Pedro R. Los investigadores dedujeron que si Albert y Rosa se comportaron de tal manera es porque estaban convencidos de que Pedro no volvería y eso sólo podía deberse a que podrían estar implicados en los hechos. Ese fue el origen de las sospechas contra los dos agentes de la Guardia Urbana que cin- co días más tarde fueron detenidos como presuntos autores del homicidio.

Los investigadores encontraron otros indicios que permitirían entender el trágico desenlace. De las declaraciones practicadas se deduce que la víctima, Pedro R., era muy celoso, controlaba los mensajes y comunicaciones de su novia e incluso el día del crimen la cogió por el cuello y la lanzó al suelo delante de la hija de la mujer. En paralelo, Rosa mantenía una relación sentimental simultánea con Albert y Pedro. Incluso pocos días antes del crimen Albert le habría regalado un anillo de compromiso que la mujer habría rechazado. Los responsables del caso encontraron unos mensajes de Rosa con una amiga suya quince días antes del crimen en los que daba por ­hecho que su relación con Pedro estaba acabada y abría la puerta a restablecer la relación con Albert. Por esta razón, los Mossos con­cluyen que se trata de un crimen pasional.

Además, el rastreo de la localización móvil sitúa a los presuntos implicados y a la víctima juntos en el lugar del crimen, la casa donde residían Rosa y Pedro. Los Mossos evaluaron el caso a sabiendas de que estaban investigando a dos policías que eran conocedores de que la señal de sus móviles sería rastreado.

Las pesquisas apuntan a que la mujer simuló que su novio todavía estaba vivo y se mandó mensajes a su móvil utilizando el teléfono de la víctima. La madrugada del día 2, cuando se sospecha que los dos detenidos se deshicieron del cadáver carbonizando su coche en el pantano de Foix, se llevaron el móvil de la víctima y merodearon por las inmediaciones de la casa donde actualmente vive el exmarido de Rosa para tratar de incriminarle, ya que tenía una mala relación con Pedro. La mujer relató ante la policía que discutieron hablando de su exmarido. Este hecho “se insinúa como una maniobra dirigida a distorsionar una posible investigación policial”, subraya el atestado.

La tentativa de Rosa de ocultar su implicación en el crimen quedó patente incluso con su propio padre, al que obligó a mentir. La detenida suplicó a su progenitor que dijera que el día posterior a la desaparición vio a Pedro en la casa. Después del arresto de su hija, el padre acudió a comisaría para confesar que realmente ese día no vio al fallecido.

Una de las pruebas principales que sopesan los Mossos es el resultado de la autopsia. A pesar de que el cadáver de Pedro R. apareció completamente calcinado en el maletero de su coche, el informe forense determinó que la causa de la muerte fue “el posible estrangulamiento manual”, después del hallazgo de varias fracturas cervicales. Esto explicaría que hubo una pelea, ya fuera con Rosa o Albert, tal como apuntan las dos hipótesis planteadas.

Aun así, la unidad científica durante el registro que practicó en el chalet de Vilanova encontró rastros de sangre en una bota de la detenida, en un bajante exterior y en el jardín. La presencia de restos fue corroborada por dos testigos que comparecieron ante la policía. La primera, la novia del exmarido de Rosa, que relató que la hija mayor de la detenida le aseguró haber visto a su madre manchada de sangre después de oír una fuerte discusión con Pedro y una serie de golpes. “Ha habido una pelea de perros”, fue la explicación que le dio Rosa a su pequeña. La segunda testigo fue una agente de investigación de la Guardia Urbana que se creyó a la detenida cuando dijo que las toallas estaban impreg­nadas de sangre porque había mantenido relaciones sexuales teniendo el periodo y la mancha que encontró junto a una puerta provenía de la menstruación de la ­perrita, informa La Vanguardia

BCN: La muerte del mantero apunta a un crimen de los urbanos Rosa y Alberto
El sábado 9 de agosto del 2014 falleció en Barcelona un turolense de 50 años que cayó supuestamente por un terraplén de la montaña de Montjuïc. Según fuentes del ayuntamiento, era un mantero que estaba en la plaza del Hotel Miramar y que huía de tres agentes de la Guardia Urbana que lo rodearon contra la valla de un acantilado de la montaña. Uno de estos agentes moriría un año después en un accidente de moto. Los otros dos eran Rosa Peral y Alberto López, los dos implicados en el crimen de los urbanos, actualmente en prisión por matar al novio de la mujer, Pedro R.

Mientras ardía su novio, Rosa bromeaba ante la cámara
Los dos miembros de la Guardia Urbana acusados del asesinato de su compañero acudieron a una celebración de su unidad mientras el cadáver de la víctima ardía en el maletero del coche. Els Peixaters es un restaurante del Poblenou con una buena carta de mariscos y pescados, con unos salones en los que a menudo las diferentes unidades de la Guardia Urbana hacen sus celebraciones.

El comisario Pino declara que lo haría “todo” por España
El ex número dos de la Policia Eugenio Pino ha asegurado esta tarde que “nunca hubo una brigada patriótica” en la Policía Nacional, aunque ha reconocido durante su comparecencia ante la comisión de investigación en el Congreso que lo haría “todo” por España. “Sin duda soy un patriota”, ha confesado. El comisario Pino, que ya está jubilado, ha explicado que sí “existe una Unidad de Inteligencia”, que está formado por un equipo de 10 personas y que “atiende el cruce de informaciones para decidir quién tiene que investigar cada tema”.

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