dilluns, 24 de juliol de 2017

El presidente del gobierno y el del senado, capos de la corrupción franquista y monárquica

La segunda y cuarta autoridad del Estado declaran este miércoles como testigos en el caso Gürtel ya que su partido, el PP, se benefició de fondos delictivos de la trama corrupta liderada por Francisco Correa, al igual que líderes de cinco de las administraciones gobernadas por los herederos del franquismo monárquico. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, la segunda autoridad de la nación, tiene previsto pasar la pelota de la responsabilidad de los amaños de Gürtel a la cuarta autoridad, Pío García Escudero, quien preside el Senado. En realidad es obvio y manifestado por los testigos que Rajoy, como Aznar, sabían todo lo que se cocía en las cocinas infectas del PP y se lucraron con la corrupción institucional durante décadas.

El Partido Popular se sienta en el banquillo como responsable civil –partícipe a título lucrativo- de la red corrupta. En concreto, porque la trama Gürtel financió las campañas de dos de sus alcaldes en las elecciones de 2003 por un importe total de 245.492 euros. Los amadrinados por la red corrupta fueron Jesús Sepúlveda, entonces marido de Ana Mato, ex ministra y amiga de Rajoy, así como Guillermo Ortega. El primero fue elegido alcalde de Pozuelo de Alarcón y el segundo de Majadahonda, ambos en Madrid, y donde la trama extendió sus tentáculos. Mariano Rajoy declarará al tribunal que él no era el responsable de la campaña de las elecciones municipales y autonómicas de aquel año y apuntará al responsable de aquellos comicios: Pío García Escudero.

Ahora bien, antes de ser nombrado presidente del PP fue secretario general (septiembre 2003 a octubre de 2004). Y del secretario general dependen las finanzas del partido. Pero como la segunda autoridad del Estado declara a las 10 de la mañana del martes, el testimonio de la cuarta autoridad que está previsto a partir de las 11:30 horas quedará eclipsado por la declaración del presidente del Gobierno. El pase de pelota pasará algo inadvertido ante la opinión pública. Máxime cuando Rajoy tiene previsto saludar a los periodistas que estén en el pasillo a la salida de su declaración.

Rajoy ha sido citado por el tribunal como un “ciudadano español” y no como presidente del Gobierno. Pero se tendrá especial cuidado para evitar dañar su imagen, dada su relevancia institucional, según aseguró el tribunal el pasado mayo en el auto de citación. En un gesto inusual, el “ciudadano español” Mariano Rajoy y Pío García Escudero serán recibidos a la puerta por el presidente de la Audiencia Nacional, José Ramón Navarro, a no ser que cambie de opinión. Navarro pretende promocionarse como magistrado del Tribunal Supremo y hace puntos, como su intención de presidir la Sala de Apelaciones de la Audiencia Nacional para ir acumulando sentencias.

El caso Gürtel va parejo al caso Faisán. Y si el primero afecta al PP, el segundo al PSOE. Este último, centrado en el chivatazo a la red extorsionadora de ETA, se reactivó pocos días antes de que la acusación popular que ejerce ADADE (Asociación de Abogados Demócratas) pidiera por tercera vez la declaración de Rajoy en el caso Gürtel. El presidente del tribunal del caso, Ángel Hurtado, siempre ha tenido manga ancha en el interrogatorio a los testigos. Por lo tanto, le resultará difícil justificar que en el caso de Rajoy y García Escudero las acusaciones y las defensas no se metan en otros terrenos diferentes del que allí se juzga, que no es otra que la pieza centrada en la primera etapa de los negocios de la trama corrupta.

ADADE será especialmente dura con Rajoy en su interrogatorio, siempre que el tribunal lo permita. En una línea más técnica, el interrogatorio de la acusación de los socialistas valencianos será también incisivo. No se descarta que aprovechen para interrogar a Rajoy sobre la confesión de Francisco Correa de que llevaba “a Génova” –sede central del PP- parte del dinero que cobraba a las empresas adjudicatarias de obras públicas. Lo entregaba al entonces tesorero del PP, Luis Bárcenas, sentado también en el banquillo.

No ocurrirá lo mismo con las defensas de los procesados, que aspiran a no hacer daño al presidente del Gobierno, sabedoras de que hay más piezas del caso pendientes de ser juzgadas. Una de las preguntas clave es cuándo se enteró Rajoy de que la red de Gürtel sobornaba a los políticos del PP. A este respecto, el líder popular intentará fijar la idea de que su partido dejó de contratar con estas empresas cuando él fue elegido presidente del PP.

Durante el juicio, Bárcenas explicó al tribunal que Rajoy fue informado por unos empresarios donantes del PP de que Correa hacía un uso indebido del nombre del PP y que entonces se cesó la colaboración con la trama. Ahora bien, los peritos han declarado que el PP continuó contratando con las empresas de Gürtel hasta el año 2009, cuando se produjo la operación policial que desmanteló la trama, a pesar de que aparentara lo contrario. Y ahí arremeterán las acusaciones.

Otra pregunta que quedará en el aire es el motivo por el cual Rajoy no acudió a la Fiscalía al enterarse de la existencia de esta trama. Mariano Rajoy era el único secretario general del PP que no iba a declarar ante el tribunal del caso Gürtel a petición de la defensa de Luis Bárcenas. Previamente han declarado Francisco Álvarez Cascos, Javier Arenas y Ángel Acebes.

El presidente del Partido Popular ha sido asesorado por dos equipos para su declaración. En concreto por la Secretaria de Estado de Comunicación, Carmen Martínez Castro, y por el equipo liderado por el abogado del PP, el exfiscal Jesús Alonso. Por si fuera poco, como asegura ADADE, Rajoy fue vicesecretario general entre 1993 y 2003, así como responsable de sus asuntos electorales. Desde este cargo dirigió la mayoría de las campañas electorales.

Mariano Rajoy tiene previsto saludar a los periodistas a la salida de su declaración, a no ser que la aglomeración ante la puerta de la sede de San Fernando de Henares (Madrid) lo impida. Este saludo es habitual después de las ruedas de prensa de Moncloa o cuando acude a la sede del poder legislativo. En este caso acude al poder judicial, con José Ramón Navarro en la puerta, informa Público.​

Los indultos de Rajoy tuvieron informes desfavorables de jueces o fiscales
Rajoy ha concedido 873 indultos desde 2011 de los que el 54% contaba con un informe contrario de la Fiscalía, de la sala del tribunal o de ambas instancias judiciales. Es el periodo con Alberto Ruiz Gallardón como ministro de Justicia en el que más conmutaciones de pena se aplican y cuando hay un mayor desfase entre las concesiones y los informes contrarios al perdón por parte de jueces y fiscales. Entre los indultos aprobados el 46% (406 conmutaciones de pena) no cuenta con un informe desfavorable, mientras que el 40% (351) de los indultos que concedió el Gobierno tiene un informe contrario de la Fiscalía, un 9% (79) tiene el dictamen contrario del órgano jurisdiccional sentenciador, y un 5% de ambas instancias judiciales.

Las cloacas del fascismo y Fernández el nazi: falsos destinos para cubrir a sus lacayos
Tres nombres de culpables y otros tantos de víctimas en apenas un folio de extensión. En eso han quedado las conclusiones de la comisión del Congreso sobre el uso partidista de la Policía durante la primera legislatura de Mariano Rajoy bajo el mandato del nazicatólico del Opus Dei Fernández Díaz. Y en el breve texto, una de las claves de cómo sobrevivió esa estructura paralela en el seno de la cúpula del Cuerpo durante más de cuatro años: el uso “fraudulento” del catálogo de puestos de trabajo.

Sudáfrica, paraíso de las desigualdades: Macron resucita a Malthus
Thomas Robert Malthus entró en la historia por su pesimismo de cara a la natalidad. Contra la corriente de los pensadores de su tiempo, Malthus desarrolló la tesis según la cual la población aumentaba en progresión geométrica (1, 2, 4, 8, 16...) mientras que los recursos crecían aritméticamente (1, 2, 3, 4, 5...). Para evitar una catástrofe demográfica que veía inminente, el autor del Ensayo sobre el principio de la población (1803) había preconizado una regulación de los nacimientos también llamada "restricción moral". 214 años más tarde, Emmanuel Macron retoma el pesimismo de Malthus por su cuenta.

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