dimarts, 25 de juliol de 2017

Monaguillo en los infiernos de la secta vaticana

Se vende y publicita como la historia de un monaguillo que descendió a los infiernos, pero es sólo uno entre tantos miles de inocentes ocultos y silenciados por la red mafiosa institucional de la Europa nazicatólica e imperial. Cuando tenía nueve años fue violado hasta cumplir los 12 por el fraile capuchino Joël Allaz, que lo reclutó en la catedral de Friburgo (Suiza) un sábado de verano de 1968. Daniel Pittet, aquel niño pobre de solemnidad, tiene ahora 58 años, es bibliotecario y ha venido a Madrid para presentar el libro sobre su vida Le perdono, padre. Sobrevivir a una infancia rota (Ediciones Mensajero). Arropado por los jesuitas de Bergoglio y el presidente de la Conferencia Episcopal, el cardenal Ricardo Blázquez, Pittet ha sido presentado en sociedad por el mismísimo jefe del Vaticano, en un intento de camuflar que la secta sigue protegiendo a sus violadores, pederastas y abusadores, especialmente los más destacados.

“Para quien ha sido víctima de un pederasta es difícil contar lo que ha soportado. El testimonio de Daniel es necesario, precioso y valiente”, escribe el sumo pontífice argentino en el prólogo de la biografía del monaguillo. Pittet se ha casado, tiene seis hijos y ha escrito un libro terrible. “Tras dieciocho años de terapia ya puedo emplear las palabras apropiadas”, dice. Además del prólogo del Papa, la inacabada autobiografía de este valeroso y culto bibliotecario suizo incluye un epílogo en el que, en 30 páginas, su violador se confiesa de forma tenebrosa. Espanta el recuento de las fechorías: violó, dice, a otros 150 niños, de los que al menos ocho acabaron suicidándose. El padre Allaz tenía barra libre como violador. Era capellán de los jóvenes preadolescentes de toda la Suiza francoparlante y arrebataba con su dialéctica. “Mientras predicaba homilías magníficas, yo lo veía desnudo como un viejo cerdo”, explica ahora su víctima.

“El niño herido es hoy un hombre en pie, frágil, pero en pie”, dice. Hace dos años dio el mismo ánimo a un joven español, también llamado Daniel (nombre ficticio), pero la Justicia ha acabado por no creer a quien había sido (presuntamente, hay que decir) víctima en Granada de un clan de sacerdotes tolerado por el arzobispo Javier Martínez. El juez que instruyó el proceso tuvo que amenazar al prelado con la Guardia Civil por retrasar la entrega de documentos, que el arzobispo no daba con la disculpa de que necesitaba autorización del Vaticano. Como en el caso suizo, también hay en España obispos que trasladan de parroquia a los sacerdotes denunciados con el argumento de que los casos de pederastia se utilizan para desprestigiar a la Iglesia católica. Peor que la pederastia es el aborto, se disculpó en 2009 el cardenal Antonio Cañizares, prelado ahora en Valencia.

¿Cómo recuerda su primera vez un niño violado a los nueve años? El bibliotecario Pittet no hace concesiones. “Un sábado como todos los demás entra en la catedral un sacerdote capuchino, el padre Allaz, para celebrar misa. ¿Por qué él? Ha olfateado una buena presa. Me invita al convento. Quiere enseñarme un mirlo que habla. ¡Tengo nueve años, es algo mágico! Sin tiempo de ver al mirlo, me hace entrar en su habitación. Me ordena: ‘¡Bájate el calzón!’. Todo discurre muy rápido. Después, me sirve una limonada. Ninguna palabra. Bebo en silencio. Me acompaña a la puerta, todo sonrisas. Me dice en voz muy baja: ‘Tendremos que guardar todo esto entre nosotros’”.

La víctima de agresiones sexuales dice ahora: “Denunciar un abuso es un paso muy doloroso. Rara vez se consigue castigar a los malos y proteger a los buenos. Denunciar genera vergüenza: ¡una víctima necesita pruebas! Eso quiere decir que debe dejar que el médico examine su ano. ¡Es abominable! Peor aún, ¿cómo puede probarse, diez o quince años más tarde, que se ha sido salvajemente violado? El riesgo mayor es el suicidio. El grupo prefiere salvar al clan y sacrificar a la víctima”. Pittet logró que le creyeran porque describió con exactitud la habitación del violador y porque el fraile “tenía una marca llamativa en el cuerpo”, informa El País.

Coro de los Gorriones: "Era como un infierno, un campo de concentración, un lugar de terror"
Son 547 pero podrían llegar a ser más de 700 los niños del Coro de los Gorriones que fueron abusados sexualmente por unos 80 curas y profesores que ya están identificados como abusadores y torturadores, entre ellos Georg Ratzinger, el hermano de Joseph Ratzinger (ex-Benedicto XVI), el capo cesado por su corrupción en el Estado Vaticano. Según el informe final del escándalo cuya investigación oficial se inició hace 7 años en Ratisbona. "Era como un infierno, un campo de concentración, un lugar de terror".

Vídeo completo de “No abusarás. El mandamiento negado en la Iglesia de Francisco”
El documental argentino “No abusarás. El mandamiento negado en la Iglesia de Francisco”, que revela la política hipócrita y la complicidad del Estado del Vaticano en el encubrimiento de las denuncias contra los sacerdotes que cometieron abusos sexuales contra niños y adolescentes. En apenas media hora, el documental No Abusarás expone no sólo los testimonios de víctimas que fueron sometidas a vejaciones sexuales por parte de curas, sino que se adentra en los mecanismos de doble filo desplegados por los altos jerarcas de la iglesia, con el papa Francisco a la cabeza, para que las denuncias no lleguen a la justicia y así no tengan repercusión pública.

La bebé robada a prisión, por pobre y por buscar la verdad
Ascensión López fue condenada por un tribunal sin decencia ni ética -típicamente español- a pagar 43.000 euros por acusar a la monja que "organizó" su proceso de adopción tras ser robada como miles más durante el franquismo monárquico por la mafia nazicatólica y a cumplir cinco meses de prisión en caso de no poder satisfacer la sanción. La mujer espera que el Consejo de Ministros se pronuncie "en breve" sobre su petición de indulto, que ya cumple un año.

Rajoy y sus mentiras previstas en la declaración por Gürtel
Los abogados del Partido Popular han aleccionado al desaparecido presidente del Gobierno de los corruptos, Mariano Rajoy, para su declaración de este miércoles como testigo en la Audiencia Nacional por el caso Gürtel. En el partido han trazado fronteras temporales, estatutarias, competenciales y partidistas para que los supuestos delitos de los que se acusa al partido, a varios de sus cargos y a un grupo de empresarios afines no lleguen a manchar al presidente del Gobierno, pese a que algunos testimonios y los hechos conocidos han demostrado ampliamente que la trama mafiosa fue creada por el gobierno de Aznar y continuada por el de Rajoy.

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