divendres, 21 de juliol de 2017

Sudáfrica, paraíso de las desigualdades: Macron resucita a Malthus

Thomas Robert Malthus entró en la historia por su pesimismo de cara a la natalidad. Contra la corriente de los pensadores de su tiempo, Malthus desarrolló la tesis según la cual la población aumentaba en progresión geométrica (1, 2, 4, 8, 16...) mientras que los recursos crecían aritméticamente (1, 2, 3, 4, 5...). Para evitar una catástrofe demográfica que veía inminente, el autor del Ensayo sobre el principio de la población (1803) había preconizado una regulación de los nacimientos también llamada "restricción moral". 214 años más tarde, Emmanuel Macron retoma el pesimismo de Malthus por su cuenta. "En un país que todavía tiene de siete a ocho hijos por mujer, se puede decidir gastar miles de millones de euros, pero no conseguireis nada", dijo el nuevo presidente francés, el 8 de julio en el G-20 en Hamburgo.

Emmanuel Macron no sólo mira hacia atrás. Él comparte una idea aún muy extendida en el siglo XXI, según la cual África no se estabilizará en el ámbito económico, político y social más que con los millardos donados generosamente por las grandes potencias del Norte. La famosa "ayuda al desarrollo": ¡que aún no ha desarrollado ningún país tras medio siglo!

La humanidad ha tardado dos siglos para evaluar los límites del malthusianismo. Contrariamente a los temores de Malthus, la explosión demográfica no tuvo lugar. Las epidemias, las guerras y la desigual distribución de los bienes han regulado la demografía mundial. En su libro titulado ¡Cambiar los fusiles! Escoger su campo (2014), el libro que Emmanuel Macron debería leer si quiere conocer la verdadera amenaza que pesa sobre la humanidad, Jean Ziegler nos dice que "en el mundo, aproximadamente 74 millones de personas, o sea el 1% de toda la humanidad - confundidas todas las causas de muerte- mueren cada año. En 2013, 16 millones de personas murieron de hambre o de sus consecuencias inmediatas" (p.50). Más aún, el sociólogo suizo, ex relator especial de la ONU para el derecho a la alimentación desde 2000 a 2008, añade que "la agricultura mundial, en el nivel alcanzado por las fuerzas productivas, podría alimentar normalmente -con el aporte de 2200 calorías para cada individuo adulto por día- a 12.000 millones de personas, casi el doble de la actual población mundial".

El crecimiento demográfico, según varios investigadores independientes, no constituye una amenaza para la humanidad. La extrema concentración de las riquezas en manos de unos pocos que siempre quieren más y no escatiman en los medios (saqueos, guerras interminables…) para conseguirlo, es el verdadero peligro para la especie humana. "Hoy en día, dice Jean Ziegler, cada cinco minutos, un niño menor de 10 años muere de hambre o de enfermedades relacionadas con la desnutrición". Mientras tanto, "los estados industriales poderosos han comenzado a quemar cientos de miles de toneladas de maíz y de trigo para producir biocombustibles (agro-etanol y agro-diesel)".

Comprender la arrogancia francesa

Un breve repaso de las pequeñas frases asesinas pronunciadas por la élite francesa es bastante revelador sobre su conciencia de clase. "El sistema multipartidista es una especie de lujo para África", decretaba Jacques Chirac en 1990. "El drama de África es que el hombre africano no ha entrado realmente en la historia", añadirá Nicolas Sarkozy, el 26 de julio de 2007 en la Universidad Cheikh Anta Diop de Dakar. Una década más tarde en Hamburgo, Emmanuel Macron señala la sexualidad de los africanos como la principal fuente de sus desgracias.

¿Cómo es que 50 años después de las independencias, sólo las élites francesas se dirigen a los africanos con tanto paternalismo y arrogancia? Inglaterra, España, Portugal, Italia y Alemania, antiguas potencias coloniales, se muestran más diplomáticas cuando se habla de África y los africanos. Libia ha exigido y recibido una indemnización por la colonización italiana. Alemania ha reconocido su crimen y compensado a Namibia especialmente por el genocidio de los herero. Alentada por sus bases militares aún operativas en África, asegurada por las ramificaciones perniciosas de las redes de la África francesa, Francia sigue teniendo una fuerza capaz de alcanzar a cualquier líder que se atreva a enfrentarse a ella en el continente. Laurent Gbagbo no nos va a contradecir.

Pero esta Francia, que pierde sustanciales cuotas de mercado en el mundo en general y en África en particular, ¿puede pretender conservar su posición de poder por la estigmatización y la infantilización de África que es sin embargo el continente del futuro? ¿No ha llegado el tiempo de hacer duelo por la colonización para al fin considerar a los africanos como socios que merecen respeto y consideración en una relación de beneficio mutuo? Portugal tuvo que recurrir a su antigua colonia (Angola) en 2012 para frenar sus dificultades económicas. Una prueba de que la rueda de la historia gira. Tanto es así que los últimos de hoy pueden ser los primeros de mañana.

Además, desde hace una década, una revolución silenciosa está tomando forma en África. Los jóvenes, mejor educados y más abiertos al mundo, poco a poco rompen con el paradigma de la sumisión. Se proporcionan los medios intelectuales y materiales para adquirir su soberanía. Es sólo una cuestión de tiempo y quien viva lo verá. Sudáfrica, donde los dominados se organizan para resistir al dominio de la minoría burguesa, se ve como un caso de estudio en este número de El Diario de África. El método utilizado es perfectible pero lo principal está ahí. La lucha de clases está en marcha.

Olivier Ndenkop y Carlos Sielenou.
Traducido por Carles Acózar para Journal de l’Afrique

Polonia: protestas contra el golpe de Estado fascista del gobierno
Más de 50.000 personas se concentraron frente al palacio presidencial de Varsovia este 20 de julio para exigirle al jefe de Estado, Andrzej Duda, que vete la reforma judicial fascista impulsada por el Gobierno nazicatólico de Ley y Justicia, que según sus detractores supondrá el fin de la división de poderes en el país y que es una copia del sistema podrido español, donde los dos partidos mayoritarios y que representan los mismos intereses corruptos de la monarquía y la oligarquía, nombran a sus representantes judiciales a dedo, en una farsa de democracia "orgánica" y franquista típica del IV Reich europeo, una dictadura para imbéciles arrogantes.

Las cloacas del fascismo y Fernández el nazi: falsos destinos para cubrir a sus lacayos
Tres nombres de culpables y otros tantos de víctimas en apenas un folio de extensión. En eso han quedado las conclusiones de la comisión del Congreso sobre el uso partidista de la Policía durante la primera legislatura de Mariano Rajoy bajo el mandato del nazicatólico del Opus Dei Fernández Díaz. Y en el breve texto, una de las claves de cómo sobrevivió esa estructura paralela en el seno de la cúpula del Cuerpo durante más de cuatro años: el uso “fraudulento” del catálogo de puestos de trabajo. O lo que es lo mismo, destinar formalmente a los policías a un puesto que no pisaban mientras estaban liberados para espiar a la oposición.

La oportuna muerte de Blesa y la súbita quema del cuerpo del delito
Miguel Blesa nunca pasó de sospechoso. Formalmente, uno de los iconos del saqueo de las cajas de ahorro y de la trama criminal del PP para lucrarse con dinero público no llegó a ser declarado delincuente en vida, y eso ha hecho que su muerte por un disparo en el pecho en una finca de Sevilla extinga cualquiera de sus eventuales responsabilidades criminales y, en consecuencia, también las obligaciones económicas que pudieran haberse derivado de esas condenas en firme que nunca existirán.

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