dissabte, 26 d’agost de 2017

Caso Cursach: palizas, sobornos y explotación laboral en Megapark

Un testigo protegido, una persona que hasta el año pasado trabajaba para Megapark, propiedad del empresario mafioso de la noche balear encarcelado Bartolomé Cursach, ha narrado ante los investigadores un negro panorama en torno a dicho local protegido por la policía corrupta y los degenerados políticos del PP. Según el declarante, varios policías locales y un agente de la Policía Nacional cobraban sobornos o trabajaban para el Grupo Cursach con el fin de evitar las inspecciones o investigaciones oficiales y propiciar una impunidad total de cara a los abusos. Palizas a clientes y camareros, explotación laboral y excesos de aforo de hasta 12.000 personas en una jornada de partido de fútbol son algunas de las irregularidades desveladas por esta persona.

Asimismo, también sitúa al expresidente del PP de Palma, José María Rodríguez, en las fiestas sexuales que organizaba Cursach. El testigo ha sido citado el próximo lunes para que confirme su relato o lo matice ante los abogados personados en la causa, el juez Manuel Penalva y el fiscal anticorrupción Miguel Ángel Subirán. El trabajador menciona en sus declaraciones la existencia de presuntos sobres (sobornos en metálico) para algunos agentes del GAP, una unidad de élite de la Policía Local bajo sospecha de corrupción en este macrosumario.

El hombre ha identificado a siete agentes de la Policía Local ya imputados en el sumario, como los funcionarios que recibían estos sobornos o trabajaban de porteros o personal de seguridad en el local. También cita a un agente de la Policía Nacional que frecuentaba el establecimiento y del que le explicaron que "es un policía que tenemos aquí por si hay algún problema". Este funcionario, al parecer, no está imputado todavía y el testigo no menciona su nombre.

La "protección policial" se habría traducido en que el local se vio exento de inspecciones por prolongación de horarios y excesos de aforos. Tampoco se recibieron visitas en materia de seguridad o de cumplimiento de la legislación laboral, recalca el trabajador. El empleado asegura que Megapark era una mina de oro y menciona que por día se podían hacer cajas de hasta 400.000 euros o más. La media de ingresos de cada caja era de cinco mil euros por turno, había 40 puntos de cobro oficiales y dos turnos por cada día y noche.

El testigo protegido asegura que camareros y personal de seguridad agredían a clientes del establecimiento, pero los incidentes se tapaban para que no trascendiera nada. De acuerdo con su versión, los empleados disponían de un número de teléfono para avisar en caso de una agresión u otro incidente. Después, aparecía una ambulancia de una clínica privada de Palma que atendía a los heridos en un callejón de la parte de atrás y se los llevaba sin que actuase la Policía. El declarante asegura que en mayo del año pasado se desprendieron unos elementos del techo en un reservado del local. Los materiales habrían lesionado a una clienta, que fue atendida por directivos de Megapark y del Grupo Cursach y evacuada a no se sabe dónde en un coche particular.

Los incidentes habrían sido ocultados compensando a las supuestas víctimas con estancias gratuitas en el hotel del Grupo de Magaluf. En 2012, y con ocasión de un importante partido de fútbol, se concentraron en Megapark 12.000 personas. Cada jornada de verano el popular local entre los turistas germanos albergó a entre 2.500 y 4.000 personas a la vez, siempre según el trabajador. No obstante, nadie controlaba el aforo.

El testigo asegura que tiene miedo a las represalias de su empresa, porque ha oído hablar de palizas a un camarero, que fue despedido por hacer mal su trabajo y luego expulsado de la casa donde le permitían vivir. Esta persona, siempre de acuerdo con el declarante, sufrió una paliza a manos de personal de seguridad enviado por un directivo del holding. Las condiciones laborales de los trabajadores de la discoteca eran muy lamentables: los jefes les obligaban a trabajar una media de diez horas al día, 30 días al mes y sin librar ni una sola jornada, y les descontaban importantes sumas por llegar tarde o por no hacer bien sus tareas.

"Por llegar tarde a trabajar te quitan 50 ó 100 euros de tu nómina si lo creen conveniente y le quitan 100 euros a una bailarina si piensan que no anima suficientemente la sala", ha explicado el empleado. En Megapark abundarían los contratos fraudulentos de 20 horas a la semana, cuando la jornada era de 50 horas o más y también las contrataciones en negro. "Hay unas 40 personas que trabajan en negro detrás de la barra y sin uniforme para salir de allí y simular que son clientes en el caso de que llegue una inspección".

El testigo protegido responsabiliza de estas situaciones a varios responsables del local y del grupo, entre los que destaca a Bartolomé Sbert, el número dos del holding y que está en prisión preventiva desde el pasado marzo. "Nada se mueve allí sin que Sbert lo sepa", afirma el declarante. Precisamente estos días Sbert ha disfrutado de un permiso extraordinario en la cárcel para asistir al sepelio y funeral de su padre, el periodista Bartomeu Sbert Barceló. Fuentes próximas a Sbert han rechazado de plano las acusaciones del testigo protegido. Por último, el declarante asegura que el Grupo Cursach disponía en 2016 de más de 200 tiqueteros en la Playa de Palma, "que no eran molestados por la Policía Local", informa Diario de Mallorca.

Más cargos por amenazas a un testigo del caso Cursach
Un hombre de nacionalidad rumana fue excarcelado ayer temporalmente para comparecer ante el juez que investiga el caso Cursach (foto), una gran trama de corrupción entorno al empresario de la noche del mismo apellido, altos cargos del PP balear y 28 policías, y ser informado de nuevos cargos contra él. El preso ya estaba acusado de dar una paliza a un testigo protegido en el sumario y ayer se le imputaron nuevas amenazas a esa persona, un antiguo camarero-jefe de sala de la discoteca Tito's.

El boicot informativo a los Mossos, obra del nazi Fernández
La descoordinación entre los cuerpos policiales que ha salido a la luz tras los atentados yihadistas en Catalunya tiene su origen en el bloqueo informativo al que Interior sometió a las fuerzas de seguridad durante el mandato de Fernández Díaz. De esa época de 'brigada política' y Operación Cataluña queda un protagonista: José Luis Olivera, actual director del CITCO y antes jefe del Centro Nacional de Coordinación Antiterrorista que bloqueó el acceso de los Mossos a las bases de datos. Foto: Olivera, en la entrevista en el que anunció el próximo fin del Daesh (Estado Islámico).

Los curas con hijos deberán responsabilizarse de ellos
"El bienestar del niño es primordial. El sacerdote debe asumir sus responsabilidades personales, legales, morales y financieras". Esta frase forma parte de una normativa aprobada en mayo en Irlanda que se acaba de hacer pública. Con ella, los obispos de este país rompen uno de los techos de cristal más polémicos en la secta católica a lo largo de más de un milenio: los hijos secretos de los curas. Y es que el celibato sacerdotal no es, ni mucho menos, una norma creada por el inexistente y ficticio Jesusito o sus imaginarios apóstoles de los cuentos de la secta. De hecho, once de los doce apóstoles (todos, salvo Juan), estaban casados, según los falsos relatos de sectas gnósticas, 4 de los 220 conocidos por Ireneo de Lyon (c.180 dne.) y seleccionados en Nicea hacia el año 325 dne. por la secta, y que son los evangelios "ortodoxos" con sus debidas falsificaciones y manipulaciones.

Vicenç Navarro: Lo que no se está diciendo a raíz del ataque terrorista en Barcelona
A raíz del atentado terrorista en Barcelona, se han escrito muchos artículos de gran utilidad, explicando brevemente el origen del Estado islámico y su expansión, muy notable a partir de la invasión de Irak por el Ejército de EEUU y de sus aliados, incluyendo España. Lo que es importante subrayar es que a lo largo de los últimos cuarenta años no es la primera vez que un movimiento musulmán terrorista se establece y expande gracias a intervenciones (muchas de ellas militares) del gobierno federal de EEUU y de otros gobiernos occidentales (los de Gran Bretaña y Francia han sido dos de los más activos) que han estimulado el establecimiento y/o la expansión de tales movimientos.

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