dimecres, 30 d’agost de 2017

Observan el campo magnético de una galaxia a 5.000 millones de años luz

Un equipo de astrónomos ha observado el campo magnético de una galaxia situada a 5.000 millones de años luz de la Tierra, lo que ayudará a entender cómo se forma y evoluciona el magnetismo en el universo, según un estudio que ha publicado Nature Astronomy. Esta es la galaxia más lejana en la que se ha podido observar un campo magnético y es “similar en fuerza y configuración al de la Vía Láctea”, aunque aquella galaxia es 5.000 millones de años más joven que la nuestra, indica un comunicado del Instituto Dunlap para astronomía y astrofísica. El asteroide Florence rozará la Tierra este viernes.

Los expertos creen que es una evidencia de que los campos magnéticos galácticos se forman pronto en la vida de una galaxia y permanecen “relativamente estables”. Para la astrónoma Sui Ann Mao, del grupo de investigación Minerca en el Instituto Max Planck de Radioastronomía y autora principal del estudio, se trata de un “descubrimiento emocionante”. Los campos magnéticos de las galaxias son “increíblemente débiles” –millones de veces más flojos que el de la Tierra– y una teoría sugiere que se forman de “manera débil y desordenada para, con el tiempo, ir fortaleciéndose y organizándose”.

Sin embargo, el campo magnético observado en la galaxia distante “no difiere mucho de lo que se ve en nuestra propia Vía Láctea y otras galaxias cercanas”, por lo que esta detección “es una evidencia de que el magnetismo galáctico aparece relativamente pronto, en lugar de ir creciendo lentamente a lo largo del tiempo”, señala la nota. Para el profesor Bryan Gaensler, del Instituto Dulap y coautor del estudio, este descubrimiento supone que “casi cualquier cuerpo celeste es magnético”, lo que implica que hay que “entender el magnetismo para entender el universo”.

El estudio de la evolución de los campos magnéticos galácticos requiere la observación de galaxias situadas a diversas distancias de la Tierra y de edades diferentes. Sin embargo, esas observaciones son difíciles de hacer, en parte porque los campos magnéticos no se localizan de manera directa, sino que hay que detectarlos observando la “huella magnética” que dejan en la luz cuando los atraviesa, un efecto conocido como rotación de Faraday. Mao, Gaensler y sus colegas fueron capaces de hacer su observación porque un cuásar –una galaxia muy brillante y distante– se encuentra más allá de la galaxia que se estudia, a lo largo de la misma línea de visión. Gracias a esta alineación casual, la luz del cuásar pasa a través del campo magnético de la galaxia en su camino hacia la Tierra, recogiendo la huella reveladora de la rotación de Faraday.

La detección del campo magnético de la galaxia se hizo gracias al equipamiento del observatorio astronómico Karl G. Jansky Very Large Array, en las Llanuras de San Agustín en el desierto de Nuevo México (sur de Estados Unidos). “Nadie sabe de dónde viene el magnetismo cósmico o cómo se genera” pero los expertos han logrado ahora, según Gaensler, “una clave importante para resolver este misterio”, informa La Vanguardia.

El asteroide Florence rozará la Tierra este viernes

El asteroide Florence, que pasará cerca de la Tierra el 1 de septiembre sin peligro de impacto y que tiene de cuatro a nueve kilómetros de diámetro, representa una oportunidad valiosa para que especialistas lo observen y analicen, consideraron este miércoles expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Florence es el asteroide más grande observado en la historia de la Agencia Espacial Estadounidense (NASA, por sus siglas en inglés) que haya pasado tan cerca de la Tierra. "Para la ciencia es importante conocer sus propiedades espectrales (espectro de luz y colores); podremos establecer cuánto mide y cómo es su estructura", apuntó la investigadora Karina Cervantes, del Instituto de Geofísica de la UNAM, en rueda de prensa. La cercanía permitirá que se indague sobre su tamaño real y en aspectos como "su topografía, rotación, textura y una determinación más exacta de su trayectoria orbital", explicó Cervantes.

La investigadora recordó que es un cuerpo casi tan grande como el que generó el cráter de Chicxulub (que tenía 10 kilómetros de diámetro), y que al colisionar con la Tierra hace 65 millones de años, en el norte de lo que hoy es la Península de Yucatán, causó la extinción de innumerables especies vegetales y animales, incluidos los dinosaurios. El asteroide rozará la órbita terrestre a una velocidad de 13,53 kilómetros por segundo y los científicos podrán observarlo con telescopios y radares, explicó a su vez la investigadora Guadalupe Cordero, también del Instituto de Geofísica.

En la Tierra caen diariamente toneladas de material del espacio, considerados como asteroides de muchos tamaños. "Muchos asteroides han pasado más cerca, pero han sido más pequeños", expuso Cordero y aclaró que Florence está dentro de los asteroides "potencialmente peligrosos" debido a que "sus dimensiones son mayores a 140 metros y su distancia mínima de acercamiento es menor a 19,5 veces la distancia entre la Tierra y la Luna". El asteroide procede de más allá de Neptuno y pasará a siete millones de kilómetros de distancia, es decir 18,38 veces la distancia entre la Tierra y la Luna.


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