dijous, 28 de setembre de 2017

España sin Cataluña: aislada y en la miseria

Mucho se ha especulado sobre cómo sería una Cataluña sin España: que si sería una isla fuera de Europa, que si habría huída de capitales e inversión, que si su economía se hundiría por los gastos que debería afrontar para dotarse de estructuras nacionales, que si habría hiperinflación por tener que crear una moneda propia... Sin embargo, no se ha tratado demasiado cómo sería una España sin Cataluña. A grandes rasgos, perdería 7,5 millones de habitantes (y contribuyentes) y unos 212.000 millones de euros de PIB, por no hablar de las importaciones, de la conexión mediterránea con Francia o de los recursos naturales e hídricos que desaparecerían -desde la desembocadura del Ebro hasta buena parte del Pirineo-.

De hecho, la mitad de la frontera con Francia desaparecería. Sin La Jonquera, la mejor conexión terrestre con el resto de Europa pasaría a ser la de Hendaya, por Irún, ya que el resto de trazados son carreteras secundarias o, directamente, vías de montaña. Andorra dejaría de ser accesible directamente desde España. Y claro, también se irían centenares de kilómetros de costa con su enorme potencial turístico, todo el patrimonio cultural -desde la Sagrada Familia hasta Dalí- y hasta infraestructuras estratégicas.

Entre ellas destacan quizá tres. La primera, el aeropuerto de El Prat, el segundo del país casi empatado con el de Barajas: el pasado mes de agosto 4,9 millones de pasajeros pasaron por sus pistas en casi 31.500 operaciones. Es, además, el tercero en transporte de mercancías, con un 40% del volumen del de Barajas y algo por detrás del de Zaragoza. Junto al del Prat desaparecerían del control patrio los aeropuertos de Girona (16º en pasajeros, 19º en operaciones y 26º en mercancías), el de Reus (18º en pasajeros, 21º en operaciones, 45º en mercancías) o el de Sabadell (44º en pasajeros, 17º en operaciones, 44º en mercancías)

La segunda gran infraestructura que desaparecería sería la portuaria. El puerto de Barcelona es el segundo puerto en tráfico, con 5,9 millones de toneladas en julio, y también en pasajeros, con más de medio millón. También es importante el de Tarragona, sexto en tráfico, aunque apenas relevante en pasajeros. Importantes zonas industriales dejarían de ser españolas, como la factoría de Seat en Martorell o la de Nissan en la Zona Franca. Junto a ambas factorías, parte del tejido industrial catalán tiene que ver con los componentes, también del sector automóvil.

Quizá uno de los impactos más significativos, sin embargo, sería el de la pérdida de centrales nucleares. Desaparecerían dos -una de ellas con dos reactores, y otra con uno activo y uno inactivo-, las de Ascó y las de Vandellós, todas ellas en Tarragona. La potencia eléctrica acumulada que generan asciende sumada a la potencia de 3146,85 megavatios. Supone casi un 40% del total de las centrales nucleares españolas.

Muchas otras infraestructuras dejarían de estar bajo control del Gobierno de Madrid, desde los centenares de kilómetros de autopista y autovía hasta las carísimas conexiones de Alta Velocidad ferroviaria que unen las cuatro capitales catalanas, además de llegar hasta Figueres y de ahí a Francia. Telefónica vería afectadas dos importantes infraestructuras, como son los cables submarinos: dos salen de Cataluña, uno de 309 kilómetros que une Gavá con la localidad balear de Ses Covetes, y otro de 760 kilómetros que une Barcelona con la localidad italiana de Savona.

Todo esto es lo seguro. Lo que sería una incógnita es ver cómo variaría la balanza comercial en una situación de posible aislamiento respecto a una Europa con tratado de libre comercio. Hace dos años, España era la principal destinataria de las exportaciones catalanas. Qué necesitaría comprar España sin Cataluña y a quién podría vender en su lugar es un misterio. Como, en realidad, casi todo lo referente al futuro inmediato. Tocará esperar, como poco, hasta el 2 de octubre, informa El Economista.

Cataluña: ¿es posible una caída del 30% del PIB con la independencia?
En la guerra de propaganda entre Madrid y Cataluña en torno al referéndum que tendrá lugar el 1 de octubre, se intenta lavar el cerebro al personal, en una antagónica intoxicación de contra y recontra-información. A menos de 2 semanas de la fecha límite que calienta los espíritus sobre el tema de la autodeterminación o no de la nación catalano-española cada día ve una ofensiva. Este lunes, el Ministerio de Economía blandía la amenaza de la cartera. Según él, independencia = empobrecimiento. Una tesis que tiene su antítesis. Y hace sintetizar...

La patente y fascista desigualdad entre "españoles"
Las diferencias autonómicas en financiación, infraestructuras y servicios desmienten la supuesta igualdad de todos los españoles de esa España ficticia de la que alardea el franquismo fascista de Rajoy, el PP y su alter ego PSOE, sostenes de la monarquía ilegítima española. La igualdad de los españoles es un cacareo que parece obsesionar a todos los gobiernos centrales, incluso a aquellos cuya ideología se opone abiertamente al igualitarismo.

La City avisa: la secesión catalana arruinaría España y endeudaría Cataluña
Capital Economics, una de las principales casas 'independientes' de análisis utilizadas para tomar decisiones por los fondos de inversión de la City londinense considera que "los enormes costes que supondría la independencia catalana hacen improbable la secesión". "La independencia sería negativa para España. Cataluña tiene el 16% de la población española, pero supone el 19% del PIB y un 25% de las exportaciones. También contribuye de una manera desproporcionada a la recaudación de impuestos, un 21%. Si Cataluña fuera independiente, España tendría un mayor déficit fiscal que financiar y la confianza de empresas y consumidores podría deteriorarse".

The Nation (EEUU): ¿Han alcanzado España y Cataluña un punto de no retorno?
Publica The Nation (EEUU): La amarga lucha por un referéndum de independencia ha llevado al país a una grave crisis constitucional. El domingo 17 de septiembre, Juan Ignacio Zoido, ministro español del interior de Twitter, publicó un extraño video en su feed. El clip de 24 segundos mostraba decenas de cajas que las autoridades habían capturado, la mayoría aún en su embalaje original, ubicado en un almacén indescriptible. ¿Habían encontrado drogas? No. ¿Dinero? Tampoco. Cuando la cámara se acercó, mostró un cartel con un "Sí" en negrita, en letras mayúsculas.

Vicenç Navarro: La necesaria movilización de las fuerzas democráticas frente a los herederos del franquismo
El coste de la desmemoria histórica: La escasa recuperación de la Memoria Histórica en los círculos políticos, mediáticos e incluso académicos españoles explica que no se haya corregido la tergiversada historia de este país, tergiversación que continúa dominando el relato del pasado y del presente. No hay plena conciencia ni hay pleno reconocimiento, por ejemplo, de que la Guerra Civil fue un golpe militar contra un sistema democrático gobernado por unas fuerzas políticas promotoras de reformas urgentes y necesarias que estaban afectando los intereses de las clases privilegiadas y dominantes que, siendo una minoría de la población, necesitaron de una enorme y cruel represión frente a la mayoría de la población, que eran las clases populares.

Editorial: El referéndum no es una fiesta sino una batalla
Agencia Sírius: El referéndum del 1-O no es la obsesión de un pequeño grupo de delirantes o de una oligarquía empapelada en los tribunales y en desesperada huida hacia la impunidad sino la voluntad justa y democrática de un pueblo hastiado por un sistema injusto y corrupto desde sus raíces hasta sus más elevadas cimas jerárquicas, en el que un gobierno de ladrones traiciona impunemente su programa electoral y a su propio electorado con medidas contrarias a las promesas y programas sin que pase nada de nada. El referéndum es un grito de "basta" contra un régimen y un estado ilegales, fruto de una dictadura aún latente y corrupta desde sus más altas esencias legislativas y judiciales hasta sus instituciones municipales y el corazón de la escuela pública. Es el referéndum que negó la monarquía y que sigue prohibiendo en Euskal Herria, Galizia, Andalucía o Cataluña por el derecho democrático e irrenunciable a la libre autodeterminación de los pueblos.

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