dijous, 26 d’octubre de 2017

ERC impone la DUI a un PDeCat vacilante

El president de la Generalitat dio portazo a la posibilidad de debatir con Mariano Rajoy en el Senado y a la convocatoria de unas elecciones autonómicas que, por ahora, considera “humillantes”. Pero tampoco la DUI sin más le satisface. “No perderemos el tiempo con aquellos que ya han decidido arrasar el autogobierno de Catalunya. Seguimos. #CatalanRepublic”. Es la réplica de Carles Puigdemont en las redes sociales y la prueba de que está sobre su mesa la posibilidad de declarar la independencia de Catalunya en el Parlament. Para el president sólo puede apearse del “mandato” del 1 de octubre si se le garantizan cuatro premisas: primera, que no se aplicará el artículo 155; segunda, que se libere a los líderes de la ANC y Òmnium, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart; tercera, que el Gobierno se comprometa a embridar a la Fiscalía General del Estado en sus actuaciones contra los dirigentes soberanistas y, cuarta, si se retiran los policías y guardias civiles desplegados de forma excepcional en Catalunya. La respuesta de Rajoy hasta el momento es que esas peticiones no son viables.

El president ha admitido ante algunos interlocutores que se encuentra atrapado: “Tengo que hacerlo”. Pero es consciente de que declarar la independencia de manera unilateral destruye el relato del soberanismo como movimiento democrático y avala la aplicación del artículo 155 de la Constitución para intervenir el autogobierno de Catalunya.

Con el pleno del Parlament convocado en paralelo al del Senado que debe dar luz verde a los planes del Gobierno de Mariano Rajoy, Puigdemont citó en el Palau de la Generalitat al Govern, el expresident Artur Mas, las cúpulas del PDECat y ERC, los asesores de cabecera Xavier Vendrell y Oriol Soler, y entidades independentistas y municipalistas. El president les pidió un ejercicio de riesgo en el momento más crítico del independentismo: poner sobre la mesa reflexiones, inquietudes, dudas... La reunión comenzó a las 19 horas en la antigua sala Tàpies y se alargó hasta pasadas las dos de la madrugada.

A medida que avanzaban las intervenciones, ni la apuesta por la DUI era tan diáfana, ni las dimisiones inminentes llegaban. El conseller Santi Vila, defensor público de las elecciones como salida a la crisis institucional, así como la consellera Meritxell Borràs mantuvieron contactos con el president evaluando su futuro en el Govern pero decidieron jugar hasta la última carta. En busca de la cuadratura del círculo, el independentismo intentará que el Senado apruebe el 155 antes de dar su paso definitivo que lleve de nuevo a poner en foco en las protestas en las calles.

Fue la culminación de dos días en un carrusel de reuniones en las que el president se ha dedicado a escuchar y lo que ha oído ha sido variable y contradictorio. El martes por la mañana Puigdemont trasladó a la CUP un posible escenario electoral, lo hizo incluso antes de tantear a los partidos socios del Govern. Los anticapitalistas se apresuraron a hacer público que las elecciones estaban sobre la mesa del Consell Executiu y a advertir de que sería un acto de “vasallaje” al Estado justo cuando en el Saló Daurat del Palau de la Generalitat se ahondaba en la grieta en el seno del Govern. Todos miraban a Vila y su oposición a la DUI, pero la defensa de unas elecciones como vía para evitar la aplicación del artículo 155 se había extendido como una mancha de aceite más allá de las siglas del PDECat y la asumían también destacados consellers de ERC.

La dirección republicana había impuesto la consigna de que no se podían avalar unas elecciones “y ya está”, pero la ejecución de las órdenes fue dispar, así que Marta Rovira fijó la posición del partido y Junqueras la retuiteó: “Fem via cap a la República ja!”. Si alguien vio indefinición del líder de ERC en la reunión, esta quedó enterrada.

Las elecciones fueron una opción durante unas horas, pero no suficientes. Por la tarde se reunió en el Palau el Estado Mayor del proceso y las opciones sobre la mesa volvían a relegar la convocatoria electoral. Puigdemont añadió como posibles escenarios una DUI o una declaración de independencia más o menos simbólica echando mano, por ejemplo, de la asamblea de electos. Ambas posibilidades suponen un escenario de movilización ciudadana y resistencia. Y aquí Xavier Vendrell advirtió de que había que prepararse para escenarios de violencia con víctimas que atribuyó a una supuesta dura reacción del Estado.

La reunión no fue pacífica, Rovira alzó la voz en más de una ocasión, esgrimía el argumentario de Junts pel Sí que ella misma había puesto en circulación y advertía con airear “traiciones”, mientras Marta Pascal evitó manifestar la opinión del PDECat, convencida de que los republicanos han puesto a su partido en el punto de mira.

El pleno arranca esta tarde en paralelo a los trabajos del Senado para validar el 155


A medida que pasaban las horas se iba afianzando el camino hacia la declaración de independencia, aunque no se habló de votarla explícitamente en el Parlament. La reunión nocturna con Junts pel Sí y la CUP decantó la balanza y afianzaba las dudas del president sobre la conveniencia de ir al Senado a debatir con el Gobierno. Con el Govern dividido y dimisiones en el horizonte, ayer Puigdemont siguió “escuchando”. A los líderes de los partidos independentistas, y también al expresident José Montilla y a la alcaldesa de l’Hospitalet, Núria Marín. Pero no parecía haber marcha atrás.

En paralelo, la tensión se trasladaba al Parlament. En la Mesa, la mayoría independentista también está dividida. Carme Forcadell, y los representantes del PDECat advierten sobre las consecuencias de una votación –querellas por rebelión con penas de hasta treinta años–, al tiempo que los letrados de la Cámara mantendrán sus advertencias de ilegalidad por contravenir órdenes del TC. En el caso de que se pretenda votar una declaración de independencia, el secretario general, Xavier Muro, apercibido por el Alto Tribunal, podría abandonar su puesto en la tribuna. El pleno arrancará hoy a las 17 horas a petición de Xavier García-Albiol, que también es ­senador por el PP, para facilitar su llegada, y las resoluciones no se ­conocerán hasta el viernes por la mañana, informa La Vanguardia.

The Guardian: Cómo resolver la crisis catalana, usando lecciones del Brexit
Jill Rutter: Si el gobierno español juega al policía bueno, puede establecer un modelo para futuros referendos, siguiendo estos cuatro principios clave. Los movimientos del gobierno español para afirmar su derecho constitucional a suspender la autonomía catalana probablemente no constituirán la base para la reconciliación y un camino estable a largo plazo. Del mismo modo, los años de desobediencia civil expresados en el desgaste de los catalanes solo empeorarán una mala situación.

Puigdemont no irá al Senado a responder al artículo 155
Finalmente, el president de la Generalitat, Carles Puigdemont, no acudirá al Senado, tal y como era inicialmente su pretensión, para dar respuesta a la activación del artículo 155 de la Constitución por parte del Gobierno central.

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